domingo, 28 de febrero de 2016

"Hay un hombre... en España..."

Con todo lo que pueda haber cambiado mi vida en estas dos semanas en Dijon, o en el año que me queda por delante, las pequeñas tareas cotidianas permanecen, necesariamente: ir a la compra, poner la lavadora, planchar... y escuchar música, mientras. Y no me preguntéis cómo la he encontrado, o cómo es que no la conocía hasta ahora, pero desde luego esta canción de Astrud merece toda la publicidad que se le pueda dar. Empieza como a la mitad del vídeo, pero yo diría que todo él es necesario...

sábado, 27 de febrero de 2016

Por el campus

 Dando esta soleada mañana un paseo por el centro de Dijon, la ciudad me ha parecido mucho menos fea que la semana pasada; me alegro. Os la enseñaré algún día en fotos (varios, supongo), pero como de momento no es allí en el centro donde vivo, sino en mitad de la nada universidad, pues os enseñaré primero la pinta que tiene el campus.

 Si bien por el centro hay algún edificio antiguo de cuando se fundó la Université de Bourgogne, allá por el 1772, el campus donde está todo el meollo se empezó a edificar a las afueras allá por los años 60, y tiene la misma pinta que cualquier otra universidad de provincias de la época, lleno de explanadas y edificios de líneas rectas y fachadas sencillas.
 Alguno hay un poco más extravagante...

 Pero en general todos están cortados por el mismo patrón; incluido éste, el mío, el Edificio Gabriel: con forma de "C", rodeando dos grandes aularios.

 Y en las explanadas, aquí y allá, estatuas más o menos abstractas; de las cuales la más graciosa es ésta que tenemos delante de la facultad, el Anti-Robot, con distintas caras según el lado por el que se le mire. Hoy os dejo con la amarilla.

 Y por poner una nota biológica, lo que más me llamó la atención los primeros días fue ver que casi todos los árboles, en mayor o menos medida, tenían esta pinta. El primer día al llegar, ya anocheciendo, creí que eran nidos de graja, pero no:

Eran todo bolas de muérdago. No lo habría tenido difícil Panoramix para trabajar aquí...

viernes, 26 de febrero de 2016

En proceso de integración

Ha pasado una semana desde que fui a tomar posesión de mi puesto en la facultad... y me da que cada vez llevo peor lo del francés: los primeros días iba todo como la seda, pero ahora he entrado en un bache raro, me cuesta horrores hablarlo y al oír las conversaciones de la gente por los pasillos o por la calle muy bien podrían estar hablando en sueco. Pero bueno, al menos, y al revés que en Suecia, me queda el consuelo de poder leer todo con lo que me cruzo: en el supermercado, en los carteles de la calle, en los escaparates, en los folletos... eso que le gana esto a Lund.
Supongo que parte de la culpa la tiene que esta semana he hablado menos que la anterior, cuando con el asunto de buscar piso tenía que interaccionar mucho más con unos y otros: aunque hasta el martes no empiezo oficialmente, ésta ha sido ya una primera semana de trabajo prácticamente normal, de sentarse horas a leer artículos y empezar a analizar datos. Y empezar a sentirme también más dentro del grupo, ahora que ya han anunciado convenientemente mi llegada y me han metido en la web:

Web del proyecto
El siguiente paso ya, conseguir mantener con ellos una conversación no laboral... o encontrar, en general, alguien con quien poder hablar. Pero sin forzar, a ver si se me van a asustar y me mandan de vuelta nada más empezar.

jueves, 25 de febrero de 2016

Mariposas caribeñas

Puedo adelantaros ya más cosas del proyecto porque estoy estos días más centrado ya en el trabajo, que ya he encontrado piso, aunque todavía me quedará como una semana para entrar, entre papeleos varios. Y mira tú por dónde, con lo que no contaba yo era con repetir un "muestreo en mariposa".

Esta vez la mariposa es una isla, Guadalupe. Una isla que en realidad son dos, radicalmente distintas: a la izquierda Basse Terre, una montaña volcánica de casi mil metros, cubierta casi en su totalidad por la selva; y a la derecha, separada por un estrechísimo brazo de mar, Grande Terre, calcárea y casi plana, llena de plantaciones de bananos y caña de azúcar. Y diseminadas por la isla veis las localidades de muestreo, algunas en la gran masa forestal, otras en fragmentos más o menos grandes, más o menos aislados...

Mi nueva curruca capirotada. Wikifoto
Y he aquí la que por el momento es mi especie de estudio, la reinita plúmbea Setophaga plumbea, o paruline cafeiette, como la llaman aquí, PC para los amigos y los archivos. ¿Qué secretos esconderán sus parásitos? ¿Serán lo suficientemente famosos como para granjearme artículos a mansalva? Ya lo iremos viendo; de momento con conseguir aclararme trabajando con archivos de datos inmensos hechos por otras personas me conformo.

martes, 23 de febrero de 2016

Bite me!

Mi nuevo ordenador francés, el que os enseñé el viernes, me tenía más sorpresas guardadas, aparte de su incómodo teclado (uno español viene ya en camino...). Me preguntaba yo qué leches querían decir los "Ko" que aparecían junto a los nombres de los archivos, y por fin hoy, al ver un archivo pequeñajo, me he dado cuenta:

"Octetos", para habernos matao... vaya con la adaptación. Que luego no es que sean éstos especialmente proteccionistas con el idioma, que lo tienen lleno de anglicismos (pronunciados como Dios les dio a entender, eso también es cierto); pero se ve que justo con los bytes les entraron las ganas de innovar...

lunes, 22 de febrero de 2016

Mostaceros boqueantes

Por ser el sitio donde más tiempo he estado fuera de España, muchas veces estos días termino por descubrirme pensando "esto en Lund no/también era así...", comparando cosas que no sé si serán muy comparables, o si directamente lo que estoy comparando es Madrid con todo lo demás. Sea como fuere, con lo último con que contaba era con descubrir que los dijoneses, o al menos aquellos con los que he interaccionado, boquean de la misma manera que hacían los suecos. Pensé al ver esto en iniciar una serie como las de "Hacerse el sueco" y "What the fact", pero a fin de cuentas esta característica me ha salido repe. Ya les encontraré alguna particularidad...

domingo, 21 de febrero de 2016

Por la ventana (y II)

Como anticipaba ayer, hoy no ha llovido, y la temperatura ha sido de lo más agradable. Tampoco es que lo haya aprovechado especialmente, por otra parte, sino que siguiendo la misma tónica no me he movido mucho de casa. Supongo que Dijon no me ha llamado tanto la atención como para darme el paseo largo que tengo de la residencia al centro: tiene sus tres o cuatro iglesias y edificios antiguos, unas cuantas calles de casas más modernas y elegantes como la que os puse hace unas entradas, y por lo demás es una ciudad normalucha de edificios bastante corrientes. Ya os haré algún reportaje fotográfico cuando me centre (mentalmente, y en cuanto a lugar de residencia).
Pero lo que pueda faltarle de espectacularidad urbanística, parece que lo suple, y eso que todavía estamos en invierno, con animación animal; de momento el pajareo de ventana me esta rindiendo bastante, al igual que los recorridos a la búsqueda de casa. Rara es la vez que miro el seto de carpes recortados y avellanos que tengo delante y no me encuentro algunos páridos (carbonero común, herrerillo común o capuchino, mito...) recorriendo inquisitivos el laberinto de ramas. En el campus, y como suele suceder en Centroeuropa, son los córvidos las aves que por grandes y gárrulas más se hacen notar: cornejas y grajas sobre todo, y también grajillas, urracas y arrendajos. suenan de tanto en cuanto los relinchos del pito real euroasiático Picus viridis, suficientemente distintos de los del ibérico P. sharpei.  Este pájaro carpintero es de momento la única especie no presente en España que llevo en mi exigua lista francesa, y confío en que sea su primo el pito cano la primera especie que me tache en la postdoc (y confío en que sea pronto, vaya, y no estar hablando a meses vista). ¿Qué más hay? Fringílidos variados, mirlos, torcaces, tórtolas turcas, chochines, estorninos pintos... lo normal de la época; a ver si llegan pronto el sol, los insectos y las aves insectívoras. Rapaces también hay: sin poner esfuerzo, recuerdo, llevo dos gavilanes y un halcón peregrino, y dos milanos reales y un busardo ratonero que daban vueltas tan ufanos sobre la iglesia esta mañana de domingo. Mucho pájaro me sale en la lista, y tengo ganas también de "camorchear". A ver si encuentro pronto dónde y con quién.