jueves, 31 de marzo de 2016

Phileas Fogg y las centrales de biomasa

Os dejo con una reflexión de David Álvarez acerca del aprovechamiento de los "residuos forestales", tan interesante como ilustrada. Que para sacar una entrada al día tampoco es necesario que sea yo el que la escriba...

miércoles, 30 de marzo de 2016

Delfín hasta el fin

Estaba ya cerrando el ordenador antes de irme a casa cuando una última mirada al periódico me dibujó una sonrisa en la cara: una noticia tonta, de ésas por las que La Voz de Galicia pagaría seguro, pero que ha sucedido en Madrid. La noticia de que la policía investigará el hallazgo de un delfín muerto en la Casa de Campo, con foto incluida. Y sonreí no porque la noticia me pareciese ridícula, sino porque enseguida, a la vista de la tela metálica envolviendo el cuerpo, entendí qué hacía allí el bicho. Que ya llevo muchos años de Facultad de Biología, muchos años rodeado de gente con la inofensiva (e incomprendida) afición de montarse en casa su museo particular... mi voto, y lo que le contaría a los policías si tuviese Twitter, va para: friki (¡a cuántos no conoceré yo así!) madrileño de vacaciones encuentra en la playa un delfín (que no es tan raro, por otra parte) y se le hace la boca agua pensando en tener el esqueleto en su casa. Ni corto ni perezoso se lo lleva en el coche, soportando (por darle colorido a la historia) las quejas de todos sus amigos y las amenazas de ruptura de su novia (no tiene), y al llegar a la capital, como no tiene ollas lo suficientemente grandes donde cocerlo para limpiar los huesos, confía el trabajo a la naturaleza, y lo deja donde creía el pobre que nadie lo encontraría, bien rodeado de tela metálica, para que cuando se vaya deshaciendo no se le pierda ningún hueso. Seguro que se acerca de vez en cuando a ver qué tal va el proceso, y la próxima vez que vaya se llevará un tremendo chasco. Me da bastante pena el chico, no os penséis...

martes, 29 de marzo de 2016

Gitanadas

 Llevo mes y medio con una carpeta en el Escritorio con fotos de nuestra última visita a Monfragüe, el sábado antes de venir a Francia; mes y medio a la espera de tener tiempo y ganas (ganas, más bien) de preparar con ellas una entrada. Ocasión que se presentó ayer, cuando a la vista de las nubes empapadas de agua me acordé de la última vez que había salido al campo, en condiciones similares. Rescato pues ahora unas cuantas fotos del entorno del Salto del Gitano, que BiologoyBecario estaba lleno de fotos de Monfragüe y alguna habrá que poner en éste también...

 Los días fríos andan los buitres más perezosos, y aun sin madrugar en exceso llegamos desde Madrid con tiempo de sobra para estar en los miradores antes de que el rosario de rapaces fuese abandonando en fila Peña Falcón, prestos a dispersarse por los montes y las dehesas, a la búsqueda del ciervo u oveja que les llenase la panza aquel día.

 Me repito: día gris. Gris, pero iluminado por los colores y los cantos del cortejo de aves menores del Salto, ya fuesen los serines verdecillos Serinus serinus...

 ... o los roqueros solitarios Monticola solitarius, fieles a la roca donde me los taché hace casi nueve años, sin faltar ni una sola de las muchas veces en que he visitado el Parque. Me pregunto si todos los roqueros que he visto en el Salto del Gitano serán familia: si los de ahora serán hijos, nietos, bisnietos o lo que toque de los primeros que vi, o tal vez incluso aún los mismos.

 También siempre en el mismo sitio, pero cambiando al compás de las estaciones, la charca de la ladera de la umbría, tapizada al final del invierno con las rosetas apicales de hojas de los tallos de la Callitriche brutia, como una alfombra de pequeñas palmeritas entre las que asoma de vez el cuando el morro de algún tritón en busca de aire.

 Y si saco en esta entrada alguna planta, en honor a la estación no puedo dejar de sacar también algún narciso (éste, Narcissus triandrus). Hay tantos plantados esta primavera en los pequeños jardincillos de las casas de Dijon que casi se han vuelto vulgares, casi se me ha gastado la gracia de estar esperando verlos aparecer cada primavera, buscando  su reflejo embelesados y cabizbajos... pero sólo "casi".

En cambio no hay de estas flores en Dijon, no hay riesgo de que se me gasten las ganas de volver a salir al campo con ellas :-) ¡Gracias por este último recuerdo de antes de partir!

lunes, 28 de marzo de 2016

Pas(e)os por Dijon


 Tras una Semana Santa en que ha hecho un tiempo estupendo, nos hemos despertado este Lunes de Pascua, festivo civil en Francia, con un cielo encapotado y frío que parece que nos acompañará durante lo que queda de semana, y veremos si no empalmando con un abril de aguas mil... Por cierto que, mirando al cielo, me he dado cuenta de que en Dijon echo bastante en falta... las gaviotas, ya veis.

 Las gaviotas en el cielo, pero lo que falta en el suelo son baldosines. Éstos aparecen sólo en contadas calles del centro, y se quedan a mitad de camino entre el baldosín y la losa de piedra.

 La inmensa mayoría de las aceras de Dijon, en cambio, están sencillamente asfaltadas, como si simplemente fuesen una porción elevada de la calzada.

Y por fin, tanto más cuanto más apartados del centro, en muchas calles las aceras son de grava rojiza, casi como las canchas de tenis, y en días lluviosos como hoy terminan embarrándose y dejándole a uno los zapatos hechos un asco.
Me sorprendió bastante el suelo de Dijon al llegar a esta ciudad, como podéis ver. Otro día que no llueva y saque la cámara ya haré fotos de niveles superiores al del suelo...

domingo, 27 de marzo de 2016

Tres días santos, tres detalles

- Jueves Santo: me llamó la atención que, siendo una parroquia "cualquiera", cuatro adultos hiciesen la Primera Comunión, pero no fue eso lo que más me dio que pensar... Creo que alguna vez de pequeño vi en Orense en la Catedral una ceremonia de lavatorio de pies, pero la verdad es que no lo recuerdo apenas, y este Jueves es como si fuese mi primera vez. El gesto de ver al sacerdote, revestido con todos los ornamentos, la "figura importante", de rodillas y limpiando los pies de Fulanito, me resultó especialmente chocante: una imagen palpable de la novedad radical del mensaje del Evangelio, que contraponía el "sígueme para reinar sobre el mundo y que todos te sirvan, y serás feliz, tumbado mientras te abanican y te meten uvas en la boca" del demonio, con un "sígueme y te haré servidor de los demás, y aunque te parezca difícil de creer, es así y sólo así como conseguirás ser feliz"...
- Viernes Santo: durante la oración universal, al escuchar el "...que conceda volver a casa a emigrantes y desterrados, que proteja a quienes están de viaje", me sorprendí de repente agradeciendo mentalmente a los demás que se estuviesen acordando de que estoy en Dijon más por necesidad que por gusto, y que estuviesen todos rezando por mí. Qué tonto, pensé luego, que millones de personas hay en el mundo mucho más "emigrantes y desterrados" que yo... pero es verdad: al igual que durante mis estancias en Lund y Edimburgo, al ir a Misa experimento el consuelo de, por un momento, estar en casa.
- Vigilia Pascual: ayer noche se bautizó Laurinne, una chica de veintitantos años; primer bautismo de adultos que veo (más Confirmación y Comunión, la chica no paró de tacharse sacramentos). Me puse a pensar en qué pasaría si fuese yo, en el apuro que me daría hacer públicamente algo tan radical, y me quedé sinceramente agradecido de que me bautizasen de pequeño. Por otra parte, fue todo un ejemplo: cuando un domingo cualquiera todos los fieles recitan el Credo es fácil estar pensando en cualquier cosa menos en lo que uno, y los demás, están diciendo. Pero ayer, al escuchar a Laurinne contestar "sí, creo", a cada una de las preguntas, uno se da cuenta de que oye, que sí, que lo está diciendo de verdad, que se lo cree; seguramente tras meses o años de pensarlo y darle vueltas. Y de repente uno se vuelve Laurinne y esas mismas preguntas se las están dirigiendo a él, para que las conteste, delante de la mirada escrutadora de todos los demás... que santa Virginia Crouchback nos asista.

sábado, 26 de marzo de 2016

Montée vers Pâques

"Jerusalén está fundada
como ciudad, bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor..."

En este tiempo en Dijon en que he vivido en dos emplazamientos distintos de la ciudad, y me han quedado más a mano sus respectivas parroquias, en ambas ha coincidido (igual es en todas así, pero no quiero generalizar sin saber) que los curas son muy de saludar en la puerta y de banco en banco a los feligreses que van llegando (conocidos o no, véase un servidor), y de correr terminada la ceremonia a la puerta de nuevo para ir despidiendo a la gente. Y el domingo pasado, así, me despidieron deseándome una buena montée vers Pâques, feliz "ascensión a la Pascua", saludo que tiene pinta de ser común en Francia. Esta madrugada estaba paseando a Brego mientras sus dueños preparaban las maletas para volver a Madrid, y mientras escuchaba cómo recibían mil mirlos a la aurora desde sus cantaderos, lo único que se oía, me entretuve pensando en lo veterotestamentario que resultaba eso de "subir a Jerusalén", y en que ese deseo de "feliz subida" pegaba bien en este país en que muchas de las canciones de iglesia tienen una curiosa musicalidad semítica.
He vuelto a quedarme solo en Dijon hoy; algo triste, al marcharse Andrea y Álex. Al final esta Semana Santa por haches o por bes no he podido "ponerme malo" y escaparme de la Facultad para ir a hacer el gamberro al campo con ellos algún día, pero bueno: ellos sí han disfrutado mucho de los alrededores de Dijon, y yo mucho más de tener con quién hablar al volver por las tardes a casa (y quién me hiciera la cena, que ya se me estaba olvidando lo bien que cocina Álex). A la espera quedo del siguiente visitante...

domingo, 20 de marzo de 2016

Buis

Al igual que el año pasado, me pilla éste el Domingo de Ramos en tierra extranjera; aunque lo de Londres era algo pasajero, no como mi periplo francés. Llevo una semana instalado en mi nueva casa, y tenía ganas de ver cómo se celebraba esta fiesta en mi nuevo territorio; ganas de ver si la gente llevaba ramos y, en su caso, de qué eran. Y sí, la gente llevaba ramos, y muchos; y no eran ni de los olivos madrileños, ni de los laureles gallegos, ni de las palmas ilicitanas infiltradas un poco por todas partes... sino de boj. Buis, en francés, abundante en estas tierras calizas y frescas donde "arbusto" se dice buisson, por lo que el boj debe de ser algo así como el arbusto de todos los arbustos. Me resulto curioso y agradable a un tiempo ver que el desenfado con el que asocio el Domingo de Ramos también se vivía aquí: ver al cura aspergiendo de agua claramente a mala idea y con cara de pillo a los feligreses, ver a chicos y grandes agitando todos los manojos de boj en alto como si fuesen banderines... en concreto a los viejos ésta es una fiesta que siempre me parece que los rejuvenece. Y bien está que el primer día de la Semana Santa, a pesar de que se lea durante el evangelio todo el relato de la Pasión, sea un día de alegría, de anticipar que dentro de siete días la historia acaba bien.

Semana Santa religiosa, pero no civil, aquí al menos: me toca ir a trabajar todos los días como si fuese cualquier otra semana del año, y por lo tanto no me he planteado volver de visita. Por suerte para mí, los que sí tenían libre esta semana y han decidido subir de visita en coche son Andrea y Álex (y Brego), que llegarán si Dios quiere en unas horas. No podría empezar mejor esta semana, el Domingo de Ramos...