viernes, 29 de abril de 2016

A la búsqueda del Abudefduf

De aquí
Muchas veces se usa "nombre latino" como sinónimo de "nombre científico"; algo que es incorrecto, ya que los nombres científicos pueden estar formados con palabras latinas, griegas, o palabras en otros idiomas latinizadas. Y esa latinización puede ser bastante sui géneris, como es el caso de los peces a los que me refiero hoy: Abudefduf, los peces sargento, cuyo género es una palabra compuesta árabe que significa "de costados llamativos". Y ciertamente lo son, con el cebrado y la mancha amarilla que muestran casi todas las especies, muy similares entre sí...
Os comenté hace ya años, mientras estaba haciendo un curso de genética de dos semanas en Barcelona, que dando un paseo por el puerto, mirando los peces desde arriba, me había parecido ver uno de estos bichos tropicales. De refilón, pero ciertamente son fáciles de reconocer... Ahí se quedó el recuerdo, en la memoria y en el blog, y hace nada me alegró descubrir, al leer un artículo, que seguramente estaba en lo cierto: la nota reseña una observación aparecida en la web de Observadores del Mar (una plataforma donde la gente puede registrar sus observaciones de biodiversidad marina) de uno de estos peces, fotografiado por un buzo en la costa de Tarragona; y menciona lo útiles que son estas iniciativas de ciencia ciudadana para detectar especies exóticas potencialmente invasoras en sus primeros estadios de colonización.
No me alegró pensar que hubiese una especie exótica más en el Mediterráneo, sino darme cuenta de que, si también se los veía en Tarragona, no debía de andar yo tan errado y loco aquel día en el puerto. Intentaré repetir observación este fin de semana, si se presta a ello: bajo hoy a Barcelona hasta el lunes*. Tengo que ir a Lyon al consulado a registrarme y terminar ¡por fin! tras dos meses y medio mi proceso de legalización en Francia. Y ya que estaré junto al aeropuerto... pues ¿por qué no seguir bajando, a la vista de que los billetes de avión entre ambas ciudades son de lo más barato? Ya os contaré a la vuelta si hubo suerte...

* Toda la entrada para deciros básicamente esto, sí.

jueves, 28 de abril de 2016

La venganza del escolar

Poca cosa tengo que contaros estos días de la facultad: os aburriría si me pusiese a describir lo frustrante que resulta ser incapaz de redactar tres líneas seguidas en el borrador del artículo antes de que se seque la fuente de ideas... os aburriría, y me aburro yo mismo a veces; y una cosa que me ha distraído mucho es leer la última entrada de ¡Jindetrés, sal!, llena de reflexiones sobre los "sagrados" protocolos de laboratorio. Me hizo gracia reconocerme entre los ultraortodoxos que no cambian una coma del texto heredado, y que se asustan cuando llega algún iconoclasta como Álex con ideas nuevas de cómo hacer cosas que "siempre se han hecho así", y preguntando qué cosas del laboratorio se tienen que hacer de una manera "por narices" o son simples costumbres que se han ido convirtiendo en ley... de todas maneras, es un texto que sólo os hará gracia a los que estés en el mundillo. Lo que de verdad quería enlazaros, lo que justifica el título, es la entrada más popular de ese blog, donde describe con mucha gracia un increíble fenómeno denominado "keriorrea", asociado al consumo de peces tan formidables como el escolar, del que os mostré fotos en su día. Y aviso: la entrada de mañana va de peces también...

martes, 26 de abril de 2016

"Encima... poner la cama"

En su día, supongo que porque me pilló en pleno "desembarco", no os enlacé este artículo que, en lenguaje lego, explica el negociazo que es tener una editorial de revistas científicas. Os lo resumo: tener una editorial funcionando con revistas medianamente reconocidas es es negocio del siglo. Al escritor de una novela le tienes que pagar, pero a (nosotros) los científicos no, pues voluntariamente escribimos y cedemos los artículos buscando otro tipo de fama: las citas en otros artículos, que es un poco la forma en que se mide la calidad de nuestro trabajo. No sólo no le pagamos al escritor, sino que a veces le cobramos: por publicar artículos que excedan de un determinado número de palabras o páginas, por publicar imágenes en color en vez de en blanco y negro... Los gastos en material son también cada vez menores, pues la tendencia es que la gente que quiere leer estos artículos descargue directamente el pdf de los mismos (y se lo imprima ella, si le apetece). Pero, por supuesto, cobran por artículo, o por revista, o por suscripción a la misma. Normalmente, y sobre todo en centros de investigación, por suscripción a un pack de revistas de la editorial: muchas de las cuales son de un campo tan específico que no interesan a casi nadie, pero como el dinero "para revistas" del instituto X se ha gastado en ese pack, no puede ya comprar suscripciones a otras revistas muy interesantes de otras editoriales... Un elemento viciado de este sistema (uno de ellos) es que muchas veces el dinero con que se han financiado los estudios publicados es público, y no parece de justicia que luego los ciudadanos que han sufragado esa investigación con sus impuestos tengan luego que volver a pagar para ver su resultado. Por eso, cada vez más organismos financiadores obligan a que los resultados sean publicados en medios de libre acceso (open access). ¡Ningún problema! Hay revistas sólo open access, y muchas de las "normales" permiten también esa opción de publicación... pero claro, el negocio es el negocio, y para publicar un artículo open access el investigador tiene que poner la pasta encima de la mesa: como 1.000-1.500 € de media por artículo, en las revistas de mi entorno. Negociazo, ¿no? Si es que leído así, visto desde fuera, da la impresión de que somos tontos...

Y llego ya, para terminar, al punto que quería: un artículo no tiene detrás sólo la gente que lo ha escrito (tras hacer la correspondiente tarea investigadora, claro), sino también el trabajo de terceras personas entendidas en la materia, pero sin conflicto de intereses con ese artículo en concreto, que lo han revisado (los "revisores") para asegurarse de que está bien planteado, que no contiene errores analíticos, y que sus conclusiones se corresponden con sus resultados. ¿Y quiénes son estos revisores? Pues nosotros otra vez: en una especie de "hoy por ti, mañana por mí", a mayores de escribir artículos, de vez en cuando también llegan de las revistas invitaciones para revisar los artículos de otros. Es algo voluntario, faltaría más, pero de esas cosas voluntarias-que-tienes-que-hacer para que el sistema siga funcionando... el sistema en el que tenemos a unos señores haciéndose de oro. Me fastidia, porque en el tiempo que llevo aquí son ya cuatro los artículos que me ha tocado revisar: tiempo que le resto al trabajo por el que me pagan (o al tiempo de descanso, vaya) para trabajar por los demás científicos, sí, pero en definitiva por trabajar para los que se lo llevan calentito. Lo dicho: de tontos.

domingo, 24 de abril de 2016

El corazón del ducado (Chouette 13-19)

 Seguimos Dijon adelante, muy cerca de donde nos detuvimos la semana pasada: veis al fondo las columnas del teatro, y aún más allá asoma la fachada de Saint Michel. Hoy nos pararemos a ver el corazón de la ciudad: el Palacio Ducal.

 En esta zona, el recorrido de la chouette despacha seis números del tirón, de modo que no voy a pararme en ellos, y en cambio esta imagen de un panel nos servirá para orientarnos: el palacio está construido en torno a tres patios, de los cuales el más antiguo (S. XIV), el que fue propiamente sede del gobierno de la Borgoña como ducado independiente, es el de la derecha; el resto del edificio, y la Place de la Libération a la que se abre, son añadidos posteriores de los S. XVII y XVIII, durante los que funcionó como residencia real y de los gobernadores locales.

 Empezamos en la plazoleta norte, Place des Ducs de Bourgogne, una esquina bastante tranquila y agradable a espaldas tanto del palacio como de Nôtre Dame.

 Recordándonos quién mandaba aquí está esta estatua de Felipe III de Borgoña, Felipe el Bueno, el "Felipe II" borgoñón, que gobernó este territorio durante su época de mayor esplendor.

La que os decía que es el ala más antigua del palacio, donde destaca ésta, la Torre de Bar, está actualmente en proceso de remodelación. Alberga también el Museo de Bellas Artes de Dijon.

 Salimos a la plaza y vemos la fachada "moderna" del palacio de frente. Asoma detrás la Torre de Felipe el Hermoso, parte de la construcción original, y que (agujas de iglesias aparte) pasa por ser el edificio más alto de Dijon. Algún día por completar este recorrido subiré a enseñaros las vistas.

 La plaza, semicircular, es bastante agradable. Delimitada por una serie de arcos, algunos están integrados en las fachadas de las casas de detrás...

 ... y otros dan acceso a la plaza desde las calles de los alrededores. O salida desde la plaza al resto de la ciudad; como más os guste.

 Saliendo pues por uno de ellos, llegamos al último de los números "buhiformes" de nuestra visita de hoy. El 19 corresponde al antiguo Parlamento de Borgoña, hoy una sede judicial, lugar de reunión de los nobles del Ducado y demás consejeros.

La puerta de acceso, profusamente tallada, tanto la piedra como la madera, la verdad es que era muy bonita. Y en este portal nos quedamos al abrigo de la lluvia, esperando a que escampe para seguir con nuestra visita.

viernes, 22 de abril de 2016

oRgullo

Los que sepáis algo de R enseguida os daréis cuenta de que lo que enseño en la imagen es una chorrada; a los demás igual puedo engañaros y todo. En cualquier caso, estoy muy, muy orgulloso de haber podido hacer un script que tenga sentido yo solito, sin haber llegado a hacer el famoso curso aquel ni nada... nada más que darle mucho la lata a mucha gente, y leer apuntes y páginas y páginas de foros de Internet hasta caer muerto de aburrimiento, quiero decir. Una de las muchas cosas buenas de R es esto de los scripts: básicamente archivos de texto con órdenes que el programa entiende y puede ejecutar, archivos que se pueden compartir como cualquier otro, y que pueden llegar a ser tan detallados como uno quiera, para dejar constancia de los pasos que ha dado para analizar tales datos y que cualquiera que use el script pueda repetirlo al milímetro. Otra de las cosas buenas de R: lo dispuesta que está siempre la gente a compartir con el mundo el trabajo ya hecho, y así facilitárselo a los demás.
¿Y qué es esto que pongo arriba? Una tontería, ya os digo: sólo las órdenes para analizar cómo afectan diversos parásitos a la probabilidad de que una de mis aves esté o no infectada. Apenas una línea de código por cada bicho, pero que me permite utilizar modelos mixtos, que es algo que Statistica (el programa user-friendly que suelo utilizar para estadística, mal, muchas veces) no me dejaba hacer. Y tan contento que me quedo...

jueves, 21 de abril de 2016

20 de abril

Ya que de mi cuaderno de campo no hago caso, tendré que dejarlo escrito aquí: ayer día 20 llegaron los vencejos a Dijon, para alegría del que os escribe. Vi uno por la mañana camino del tranvía, pero aunque dominado por el ansia enseguida empecé a mirar a todas partes, no vi ninguno más. Pasé el día con miedo de que fuese sólo un adelantado, solo, camino de más al norte aún; pero al salir a correr por la tarde ya vi unos cuantos más, moneando altos en el cielo. Calladitos, eso sí: estos primeros que llegan son los reproductores experimentados, que no tienen que buscar ni pareja ni casa, y se dedican a cuidar de su hueco para que no se lo quite nadie, mientras esperan a que se asiente la primavera antes de empezar a criar. Ya dentro de unas semanas, cuando estén los adolescentes de vuelta, se montarán los carruseles...
Uno de los miembros del foro de pajareo de Galicia (sí, aunque resulte increíble, todavía existen las listas de correo), Porfirio, que tiene en su casa varias cajas nido para vencejos conectadas a webcams, y puntualmente comenta a qué se dedican "sus" aves, contaba hace unos días que había llegado a su caja el primero del año: que había entrado, se había atusado un poco las plumas, y se había quedado dormido. Dormido, aclaremos, por primera vez sobre una superficie sólida desde que abandonó ese mismo nido el año pasado, en vez de volando por ahí. Y comentaba que le estaba dando vueltas a eso, y a partir de eso a muchas más cosas, mientras miraba al bicho roncar en su nido... comentaba en definitiva que los vencejos le hacen a uno pensar. Y yo no podría estar más de acuerdo.

miércoles, 20 de abril de 2016

ZooCAPTCHA

 Cada día se da uno de alta voluntaria o involuntariamente en más cosas, y cada día toca recordar nuevas contraseñas (no va a ser repetir siempre la misma). Y venir a Dijon y empezar a utilizar una serie de aplicaciones de la universidad, contratar todos los servicios asociados a alquilar una casa nueva, comprar billetes de tren y avión en cada vez más compañías... ha supuesto un buen montón de ellas, que, claro está, se me terminan olvidando. Menos mal que siempre está la opción de pedir que se la recuerden a uno...

Ahora que, lo que nunca me había encontrado, era que en una de estas páginas de recordar contraseñas me hiciesen una prueba de conocimiento zoológico para dejarme acceder. Qué cosas... la verdad me hizo bastante gracia. Y no vengáis ninguno de listillos diciéndome que "bateau" (barco) no es un animal... que se lo digan al del Scattergories.

PD. Por cierto, "captcha" resulta que son siglas.