lunes, 30 de mayo de 2016

Fläder

Un saúco a reventar de flores junto a mi casa: una de las estampas más típicas del final de la primavera en la Europa húmeda (y tan húmeda este año...), también en muchos de los jardines de Dijon. El saúco común es una planta relativamente venenosa en crudo, pero cuyas bayas, cocinadas, sí pueden emplearse en mermeladas y otras muchas recetas, de las que en España no hay mucha tradición, al contrario que al norte de los Pirineos. También las flores se usan, por ejemplo para fabricar, cocinándolas muy lentamente con mucho azúcar y jugo de limón, una especie de jarabe...

... llamado en sueco fläder, que se toma diluyéndolo en agua y que me alegró mucho ver en IKEA cuando fui este sábado a por algunas cosas para el piso, entre las que terminó por incluirse una botellita del susodicho. No pude evitarlo: en estos momentos postdoctorales serios en los que las historias de la tesis me quedan ya casi tan lejos como las del colegio, el fläder me trajo de repente muchos recuerdos de Lund, en especial de mi segundo año. Recuerdos de botellas de fläder casero en la nevera, que nos acompañaban al ir de excursión. Recuerdos que, gracias a los años, se imponen a los casi olvidados sinsabores del trabajo de laboratorio de aquella estancia de 2010. El paso del tiempo podrá ponerme melancólico, pero acaba mejorando las cosas...

domingo, 29 de mayo de 2016

A vueltas con las huelgas

Esta semana que hoy termina, martes y jueves, como suele ser costumbre, volvimos a tener huelga contra la nueva Ley de Trabajo, la que uso en peligro mi viaje la semana pasada. Como de costumbre también y como ya os contaba además, cada semana parece que se nota menos, y pasamos de que el tranvía pase cada unos insufribles 20 minutos (insufribles por la de gente que se agolpa dentro, me refiero) a que circule apenas con una frecuencia dos o tres minutos mayor a la de un día normal. Pero esta semana, la lucha ha iniciado una nueva fase, mas preocupante... Supongo que en España lo único que veis en los periódicos son los disturbios que hay durante las manifestaciones en París y otras grandes ciudades, que a fin de cuentas es lo que "vende", así que os cuento cómo lo veo yo: el alcance real de la reforma sobre la situación en Francia hasta la fecha no me lo preguntéis, que lo desconozco, y no puedo valorar si supone un avance o un retroceso, o si impone sacrificios asumibles o inasumibles. Lo que sé es que esta ley pretendía ser el proyecto estrella del gobierno socialista de Hollande, al que le queda un año de mandato antes de las elecciones. Hollande es desde hace tiempo el presidente menos valorado de la historia del país, y llevamos ya meses en un clima claramente (pre)electoral, donde los candidatos que pretenden presentarse en 2017 surgen como setas, tanto en la oposición como entre sus propios ministros. De ahí que la política actual, por lo que veo en las noticias, es de continua oposición a todo lo que se propone desde el gobierno, y en concreto con motivo de esta ley, que ha conseguido no gustar a nadie: tanto desde la izquierda (buena parte de los parlamentarios socialistas incluidos) como desde la extrema derecha se ve directamente como una traición al obrero francés, y desde la derecha moderada como una serie de medidas descoordinadas y sin sentido que hacen que sea mejor no tocar lo que ya hay. Entremedias, el gobierno se ha enrocado en que quiere sacar esa ley cueste lo que cueste, y ya que a pesar de haber reformado ya mil veces el texto original sigue careciendo del apoyo parlamentario necesario, pretende aprobarla directamente, sin votación (no sé en qué consiste exactamente ese proceso legal extraordinario aquí). Y los sindicatos, en vista de que las huelgas "generales" lo son cada vez menos, han decidido centrarse en objetivos estratégicos que consigan paralizar el país: en concreto, y a mayores de seguir paralizando los transportes públicos, se dedican ahora a frenar la actividad de las centrales nucleares (que son la principal fuente de energía eléctrica en Francia) y la de las refinerías, dejando al país sin carburante. Reservas de carburante en realidad sí que parece haber todavía, pero la gente, nerviosa, se está dedicando a dejar secas desde primera hora de cada día buena parte de las gasolineras del país, iniciando una reacción en cadena que al final afecta a todo el entramado social. Y yo, de espectador y sufriéndolo, de momento poquito...

La verdad es que no termino de entender las huelgas generales; o mejor dicho, no me acaban de parecer bien. Entiendo que los trabajadores de la empresa X quieran forzar la mano con una huelga: si le sale bien, bien por ellos; y si le sale mal y nada cambia o la empresa acaba cerrando, pues a apechugar. Pero no entiendo que se pretenda cambiar una ley con huelgas generales; dentro de una democracia "normal", me refiero. Sé que por regla general vivimos en democracias bastante poco directas, pero se supone que el gobierno que impulsa una ley lo hace amparado en una mayoría de votos, por lo que según lo entiendo yo una huelga en contra lo que intenta es imponer lo que una minoría no ha ganado en las urnas. Además de que el perjuicio económico les acaba tocando a todos: el secretario general de la CGT francesa, el principal sindicato del país, salía en el telediario contento porque las medidas contra refinerías y centrales nucleares iban a afectar directamente a la economía francesa y así obligar al gobierno a reaccionar. Y no sé vosotros, pero yo entiendo que cuanto peor vaya la economía de un país, precisamente peor irán las cosas para los que tienen que trabajar en él... Entiendo por lo demás que alguien pueda ganar las elecciones diciendo que hará una cosa, y que al final acabe haciendo otra distinta y cabreando a todo el mundo, pero sigo sin ver que una huelga que siempre va a ser mala para todos sea la forma de arreglar el asunto. ¡Qué miedo tienen siempre los que mandan a convocar referendos cuando alguna ley claramente provoca malestar social...! En fin, se admiten y agradecen comentarios.

sábado, 28 de mayo de 2016

Show (of) Country

Trascurridos siete años desde el final de Prison Break, me entero ahora de que la serie no estaba muerta muerta, sino que tendrá una continuación (que lleva sin embargo un año prevista, que no se sabe cuándo se estrenará, y a la que no sé si le daré una oportunidad). Prison Break fue el título con el que me estrené "en esto de la series" nada más llegar a Madrid, mi primer contacto con algo que no fuesen series españolas de capítulos interminables por los anuncios, familias llenas de estereotipos y ausencia de escenas en exteriores. Casi diez años y muchos títulos más tarde, en mi vida y en la de todos lo de "las series" ha pasado de ser algo relativamente nuevo y cool a algo tan natural como (fue) leer o recomendar un libro. Y esta temporada 2015/16 se han despedido dos de las que venía siguiendo: Downton Abbey y Nashville. Dos series que de entrada no parecían tener nada en común, pero que sin embargo acabaron siendo prácticamente iguales: partiendo de sus respectivas y totalmente dispares tramas, acabaron transformándose en telenovelas en las que el interés de la historia de la Inglaterra de entreguerras o las canciones de country quedó ensombrecido por las aventuras amorosas y dramas de sus cada vez más numerosos y superficiales protagonistas. Pero se les acaba cogiendo cariño, y donde hubo fuego, cenizas quedan: la primera contribuyó en no poca medida a hacer crecer en mí una anglofilia de lo más peculiar, y la segunda a que a la hora de planchar, entre Sabina, Ellos y electrolatino, acabase colándose muchas veces el hombre de negro...

viernes, 27 de mayo de 2016

Aires de grandeza

De camino al tranvía, unas señales que indican que temporalmente, por carga y descarga, no se puede aparcar en esa parte de la acera. Hasta aquí, todo correcto...

La risa me dio luego, al ver que el papel del Ayuntamiento justificando la prohibición temporal se iniciaba con semejante pompa y circunstancia: "Nous, Maire de la Ville de Dijon..." Como el plural mayestático tiene en francés el mismo uso que en español, es como si en un cartel similar este fin de semana estuviese escrito: "Nos, el Alcalde de la Villa de Orense". Señor alcalde: que ya se le pasó a Dijon la etapa ducal... un poco más de aggiornamento.

jueves, 26 de mayo de 2016

Desfases tecnológicos

Volvía el martes por la tarde en tren de Lyon a Dijon, último capítulo de cinco días de visita a España en los que creo que he pasado más tiempo viajando que con todos vosotros, y como el sol poniente me cegaba y no podía mirar el paisaje, me dio en pensar en lo que se veía dentro del tren: un compartimento que por un lateral daba al pasillo. Seis asientos, bien cuidados, pero añejos. Un diseño, en resumen, que creo que no veo en trenes españoles desde hace 20 años. Una más que añadir a la lista de "cosas viejas" que he visto estos meses, de la que os he hablado a algunos este fin de semana. Cosas viejas como los coches, donde abundan también los de modelos mayores de edad. Cosas como volver a ver a gente, a bastante gente de hecho, de mi edad para arriba, con teléfonos móviles de segunda generación, con sus teclitas y sus SMS. Cosas como una dependencia administrativa muy grande del papel impreso: facturas, extractos de cuentas... Cosas viejas que, como no creo que sea por falta de medios, que eso en España lo llevamos bastante peor, supongo que se mantienen en uso por algún detalle de la idiosincrasia local, ya implique ésta hacernos a nosotros mejores o peores en comparación... se admiten (y agradecen) comentarios.

martes, 24 de mayo de 2016

Bioclinas

¡Gran alegría, ayer y hoy por la mañana, al venir a la Facultad! Alegría de ver que (¿todavía?) no habían metido la segadora en mi prado favorito, y de ver que, supongo gracias a la interminable lluvia de esta primavera, estaba todo mucho más crecido que en años anteriores. Crecido, pero ya en ese punto del año, en mayo, en que empieza a secarse y a pinchar ya casi todo lo verde, quedando sólo erguidas las malvas, manteniendo el tipo.
Bajar en tren de Orense a Madrid, ir atravesando la Península de norte a sur, permite en cierto modo viajar en el tiempo, ir viendo "distintas primaveras" según la latitud a la que esté uno, ir pintando sobre España distintas bioclinas que unan puntos donde está pasando lo mismo. Muchas "melojoclinas": ya verdes, pero no tanto como los carballos, al arrancar el tren y al llegar luego a la Sierra, pero aún casi sin hojas en las montañas de Orense y León. Una "jaraclina" y "lavandaclina" entrando en Zamora, junto a un embalse de Ricobayo que pocas veces recuerdo haber visto tan lleno. Una "amapolaclina" más al sur aún, por Medina del Campo, transformando las cunetas vallisoletanas en campos de Flandes. Y una breve explosión de abejarucos en Las Zorreras, ya en el Monte de El Pardo. Y un buitre negro en medio de un barbecho junto a la vía en Segovia, ¿por qué no...? A ver si esta tarde el viaje entre Lyon y Dijon resulta la mitad de entretenido...

lunes, 23 de mayo de 2016

(Futuros) Comedores de patatas

 Mucha, mucha hierba, hierba alta por todas partes entre Orense y la aldea, como si no quedasen vacas en Galicia. Tras una comida de domingo inusualmente rápida y ligera, nos acercamos ayer por la tarde hasta Vilar de Barrio, a reforzar con nuevos efectivos la plantación de tomates.

 Este año mi madre se ha envalentonado y ha expandido un poco más la superficie cultivada. Lo mejor y más destacado: que tras muchos años de sequía, volvemos a tener patatas propias. O bueno, a final de verano las tendremos para ser más precisos, si Dios quiere y el escarabajo no lo impide.

Cinco kilos de patata de siembra, veremos a ver cuánto rinden. De momento se las ve crecer bastante contentas, si bien demasiado juntas... Antaño había en mi casa dos momentos de esfuerzo  familiar colectivo: uno era la matanza, el divertido. Otro el día de recoger las patatas, el odiado: día de pasar calor pese al madrugón, respirar polvo y clavarme espinas en los dedos. Día que un año coincidió con mi cumpleaños, del que se olvidaron hasta mediodía. Día que este verano, tonto morriñento de mí, estoy deseando que llegue...

Y hoy a Madrid, a respirar ciudad y amigos antes de volver mañana a Dijón.