viernes, 30 de septiembre de 2016

"Convivialité"

 Este lunes recibí la siguiente invitación en mi correo de la uni:

Bien, ¿no? Por fin una oportunidad de conocer gente que esté más o menos en mi misma situación, y con ganas de charlar un rato. A ver qué tal sale... salir, lo que es la la uB, le va a salir gratis: encantado con el anuncio de una cuchipanda gratuita, pero preocupado porque no pidiesen confirmación para ver con cuánta gente contar ("por que claro, si organizan cuchipanda para... 20, y al final vamos 50, pues qué mal"), escribí al correo que veis en la imagen, confirmando a lo zaino mi asistencia para que contasen con el número de personas, para la comida. Y el hombre me contestó haciéndome notar un detalle no menor: que en la versión en francés del anuncio, pero no en la inglesa, venía indicado que cada cual tenía que llevarse su comida. Que la universidad pone la invitación y el césped para sentarse, vaya...

En fin. A ver si alguien defiende una tesis pronto o algo de eso, que tengo ganas de pinchos.

jueves, 29 de septiembre de 2016

"Tileopardo"

Al buscar ayer la entrada de las mandarinas que enlacé, me hizo gracia (pero no me sorprendió, que sé que soy bastante previsible) ver que casi cada año había escrito una entrada mencionándolas, con la excusa del cambio de fruta aparejado al devenir de las estaciones. Ligándolas a veces con los chopos, que junto con los castaños de Indias de que hablé el domingo son de los primeros árboles en empezar a perder el verde. Mirando los chopos del Botánico de Ciudad Universitaria desde la ventana del baño, cada día al lavarme los dientes, aprendí que los árboles en general tienden a amarillear "de fuera a dentro": esto es, que las hojas de las puntas (de la punta del árbol, y de la punta de las ramas intermedias) amarillean antes que las del interior; buscad, buscad un chopo lombardo cerca de vosotros al que controlar cada día, que con la forma columnar que tienen se ve mucho mejor. Por la calle en Dijon en cambio muchos chopos no hay, pero sí abundan en cambio los tilos, y me he dado cuenta de que, extravagantes ellos, no se amoldan a esa norma general, sino que se van poniendo amarillos "de forma aleatoria": ahora mismo se arrima uno a un tilo cualquiera y, entre el verdor general, hay toda una serie de ramitas que se han puesto amarillas por entero, mientras que las que tienen al lado no muestran ni las trazas. De modo que lucen ahora, vistos en perspectiva, como felinos exóticos y excéntricos: grandes animales verdes moteados de amarillo, bastante mal camuflados contra el fondo de edificios grises...

Madre mía, a ver si salgo al campo pronto.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Minneolas

Minneola. Porque supongo que "mandarina de tetilla" no quedaría bien en el cartel de la frutería... ¡Qué bien, que ya comienza la temporada de las frutas fácilmente transportables en la mochila!

PD. Feliz cumpleaños, JaviP; ésta te la dedico, que sé que estas entradas "de relleno", "chorras", te gustan especialmente...

lunes, 26 de septiembre de 2016

Apuntarse a un bombardeo

Me dio por jugar un poco a la "ruleta rusa" ayer al salir de Misa... Hacía un día de lo más agradable, con un sol templado luciendo en el cielo azul (nada que ver con el pasado domingo, de diluvio helador), pero al pasear por la avenida arbolada de vuelta a casa, de vez en cuando se escuchaba el ruido de algo contundente impactando contra el suelo, ruido que se multiplicaba si se levantaba algo de brisa. Sabía lo que era, y aún así ni cambié de acera, ni de ritmo. Ni miré hacia arriba tampoco, que siempre será mejor recibir un castañazo en la cocorota que en las gafas o la nariz. Eso eran: castaños de Indias, regando la calle con su cosecha anual.

Wikifoto
Son cosas que no acabo de entender: que desde la oficina que toque en el ayuntamiento no piensen en no plantar en las calles especies que pueden ser claramente molestas para los viandantes, con la de árboles que hay para escoger de tamaño moderado (mejor que te caiga una rama encima... que una "rama" del tamaño de un arbolito), hojas pequeñas (o mejor, perennes) y frutos secos y pequeños... Esperando una vez en autobús en Orense, en el parque de San Lázaro, me cayó no ya una castaña, sino un erizo entero de estos, y maldita gracia que me hizo. ¿Por qué pues ayer me comporté como lo hice? Bueno, pues no sabría explicarlo; supongo sin más que hay veces en que el cuerpo te pide vivir un poco al límite...

domingo, 25 de septiembre de 2016

sábado, 24 de septiembre de 2016

La 109, ¿la 110, la...?

Giran las manecillas del reloj, van pasando las hojas del calendario, y siendo más o menos conscientes de ello, nos plantamos hace nada en un nuevo otoño. Otoño que en Dijon ha comenzado con sol y temperaturas diurnas agradables, tras un último fin de semana de verano de diluvio y calefacción encendida. Con el discurrir de los meses, se acerca también pasito a pasito el final de mi estancia aquí. Y aunque eso pueda alegrarme en algunos aspectos, no es menos cierto que trae aparejado un "y después, ¿qué?", que de momento se ve como una nubecilla apenas perceptible allá en el horizonte, pero que sin duda irá creciendo con los días, veremos si transformándose en huracán. De momento, yo voy poniendo de mi parte lo que buenamente puedo: tras sacudir las telarañas del pedrusco, Sísifo comienza poco a poco a hacer girar la roca de nuevo. La 109 llegó ayer al Reino Unido, la 110 llegará hoy a Suiza, la 111...

viernes, 23 de septiembre de 2016

Purple Cactus

Espero que me perdonéis un poco de pose y de querer aparentar en esta foto: de alguna manera tengo que compensar haber quedado en la entrada de ayer a la altura del betún... Además que el objetivo de ésta es dar un cierre adecuado a las dos series sobre viajes: la de Francia y la de Bélgica. Si ambos viajes fueron posibles ha sido gracias al cada vez menos nuevo coche de Álex y Andrea: el simpático Cactus morado de la foto. Una feliz coincidencia además que su color coincida con el del coche de la canción "definitoria" de ambos viajes. Ea pues, a ver cuándo volvemos a pisar el campo; ¡que sea pronto!