domingo, 9 de abril de 2017

El pollino y la acémila

Dos borriquillos sorianos
El Domingo de Ramos es ese día peculiar: con dos lecturas del Evangelio, en el que "la oficial", la que se lee entre la segunda lectura y la homilía, es el relato al completo de la Pasión; y en el que "la que toca", el relato de la entrada del Señor en Jerusalén, se lee nada más empezar la Misa, sin aperitivo ni nada. Y la Pasión está ahí, claro, pero el primer Evangelio habla de fiesta, de niños cantando, de ramos que se agitan, de procesiones de aldea... y de burros: de borricos, pollinos y acémilas. He coincidido estos días en Madrid con Sonia, de vacaciones desde su campamento senegalés, y al enseñarme sus fotos he visto que los pueblos estaban llenos de burros. Espero que sea igual en Sudáfrica, me alegraría mucho...

jueves, 6 de abril de 2017

(Mi) Ave del Año

 Es difícil calcular las vicisitudes del tráfico madrileño, y no es la primera vez que, al quedar con alguien que viene en coche, me toca esperar un poquillo... lo asumo, y no me importa; pero ayer tarde, encima, lo disfruté: un minuto más tarde de las ocho, y confundidos con la pequeña nube de las últimas gaviotas inmaduras que aún no han migrado al norte, y que subían a esa misma hora del vertedero de Pinto a los embalses de la Sierra; empezaron a verse pequeños puntitos en el cielo. A lo largo de los veinte minutos siguientes, esos puntitos fueron bajando cada vez más y más, y ya cuando por fin nos fuimos a cenar, los vencejos (que eso eran; pálidos, todos los que pude ver bien) volaban bajos sobre los tejados de Lavapiés, distribuyéndose poco a poco en los huecos en que anidan. Eso es lo que hacen los vencejos adultos, que son los primeros en volver de África, durante sus primeras semanas de estancia: pasan el día alimentándose lejos de los nidos, y vuelven a última hora a dormir, en vez de pasarse el día ganduleando sobre las ciudades como los jovencitos que llegarán dentro de algunos días... Pero bueno, que me pierdo con disquisiciones biológicas: a lo que voy es a que ayer, por fin, pude quitarme el mono vencejil del que os hablaba en la entrada anterior. La SEO no los ha declarado aún nunca "Ave del Año", pero desde luego los vencejos lo son para mí, cada año...
Y enlazando con esto último, os comento que en el número de abril de EMNMM sí hablo del "Ave de Año 2017" oficial: el sisón. Espero que os guste.


martes, 4 de abril de 2017

A vuelapluma

Me doy cuenta, de nuevo, de lo hipócrita que soy a veces: aunque me lo calle, me carga mucho que la gente utilice un par de comparaciones ornitológicas que no me gustan por lo inútiles (por inexactas) que me parecen; me refiero a la comparación de los cantos del triguero y del verdecillo con mover un manojo de llaves o freír huevos, respectiva(o, a veces, indistinta)mente. Y sin embargo soy yo el que luego recurre a una comparación igualmente tonta, que me abochorna pensar luego en frío por lo cursi que resulta, que es la de decir que "las golondrinas dáuricas parece como si les hubiesen mojado el culete en un tintero y luego ¡hala!, las echasen de nuevo a volar...". Lo pensaba el domingo por la mañana cuando, dando un paseo junto al Miño, descubrí volando una pareja de estas preciosas golondrinas entre los cada vez más numerosos aviones roqueros y los cada vez más escasos aviones comunes que anidan en el puente del Ribeiriño; las primeras que veo dentro de la ciudad (criando, o pensándoselo, no me extrañaría), y las primeras que veo este año por lo demás. Y lo que todavía no he visto, ni en Madrid ni por supuesto en Orense, es un mísero vencejo... a ver a qué estamos jugando, hombre.

domingo, 2 de abril de 2017

Echarle la bronca a Dios

"Lázaro, Ramos y en Pascuas estamos..." Mismo Evangelio en dos días: ayer en el funeral en versión abreviada, hoy la completa. Ahora que, cuando la vida me lleva de un lado a otro, más me doy cuenta de que estoy "en casa" allí donde están mis amigos, me conmueven especialmente estas escenas de confianza entre el Señor y sus amigos; confianza que hace que las hermanas de Lázaro no tengan reparos en enfadarse con Dios mismo y echarle la bronca con idénticas palabras: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano". Amistad que hace al mismo Dios emocionarse hasta echarse a llorar, no por "la Humanidad", sino por un hombre concreto, con nombre y apellidos: por su amigo; aunque sepa que lo va a resucitar minutos más tarde... Amistad: ese encuentro personal entre Dios y el hombre que (como escribía Benedicto XVI al inicio de Deus Caritas Est) constituye el fundamento último del Cristianismo, entendido no como filosofía razonable o como código moral justo, sino como relación de amistad. Una forma de entender la amistad que me hace aborrecer el dicho de "hay que tener amigos hasta en el infierno", que refleja otra forma de amistad entendida al modo más mafioso y mezquino, de hacer favores con la esperanza de cobrarlos luego. Desde luego, entre vivir la vida en "modo deputación" y el "nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos" que escucharemos dentro de menos de dos semanas, la tarde de Viernes Santo, me gustaría pensar que, aunque seguro que no lo haga, tiendo más a lo segundo... aunque luego llegue cualquier caballo y ponga pies en polvorosa.

viernes, 31 de marzo de 2017

Floristerías

Me sorprendió esta mañana, mirando por la ventana del tren, que ¿solo? dos semanas más tarde ya pareciese haberse esfumado todo rastro de tojo y brezo florido... 

Pasé la tarde junto a otras flores, que, con ser muy variadas, desprendían todas ese olor a medio camino entre hierba cortada y lejía propio de los ramos de floristería... de los ramos y de las coronas: subí de improviso hoy a Orense porque ayer tarde falleció la mujer de mi tío Julio; mi madrina, para más señas. Primer velatorio que veo en una casa en vez de en un tanatorio, pues aunque mi abuelo se encargó de que, al reformar la casa de la aldea, quedase un bajo bien amplio y accesible desde la calle, con el abiertamente declarado propósito de que se le velase allí llegado el momento, terminó pasando por el recientemente inaugurado velatorio municipal.

...Sin brezos ni tojos, pero en breve empezarán las jaras zamoranas, supongo. En apenas unos días, cuando vuelva de nuevo por Semana Santa, os lo cuento.

jueves, 30 de marzo de 2017

Los cuernos al sol (poniente)

 Caían ayer tarde los rayos templados del sol poniente de marzo sobre un sembrado de Toledo, alumbrando los juegos infantiles de los gazapos a la entrada de las conejeras y el pecho henchido de los machos de perdiz, que se desgañitaban desde lo alto de las lomas. Pero no bajamos a tierras manchegas al terminar la jornada laboral para ver piezas de caza menor; ni siquiera con la idea de ver el alcaraván que, un tanto asustado por nosotros, hizo un breve vuelo circular de reconocimiento antes de posarse de nuevo en el mismo lugar del que había salido...

 ... no: ayer bajamos hasta el embalse de Castrejón con el objetivo en mente de ver búhos reales. Y de paso, claro, lo que se terciase.

 Que fue menos, y menos variado, que en mi última visita a la zona, hace ya más de tres años; pero cierto es que llegamos ya con el día muy de caída. En cualquier caso es con la luz de poniente como lucen más bonitos los barrancos arcillosos que bajan hasta las aguas del Tajo, así que nosotros tan contentos.

 Nosotros éramos un servidor, Álex, y Pepe, su señor codirector y principal interesado en ver los búhos, pues su señor becario ya se lo había tachado en Aranjuez mientras estábamos de muestreo, de forma tan accidental como satisfactoria.

 Y en la foto de arriba los veis a los dos, contemplando al interfecto de la foto de abajo. Búhos escuchamos muchos, pero ver solo vimos uno, y no demasiado cerca. Aunque durante largo rato, y lo suficientemente bien como para que el principal interesado quedase satisfecho y nos invitase a cenar. Que, vista la recompensa, ganas me dan a veces de meterme a guía ornitológico...

miércoles, 29 de marzo de 2017

Certificado de penurias

 ... Igual tenéis la impresión de que últimamente no actualizo mucho... es culpa mía (evidentemente): trabajo en la facultad con el portátil y apuro hasta última hora, para dejarlo aquí y no llevarlo y traerlo todos los días; así llego a casa ya para cenar, o casi, y después en vez de enredar por Internet, porque no puedo, me dedico a estudiar, que falta me hace. El perjudicado, claro, es el blog, pues no me pongo a escribir en él por la noche. Y "se supone" que actualizar es lo que me propongo hacer cada tarde antes de irme, pero...
En fin, puedo contaros que hoy, después de esperar en vano a que me contestasen los correos enviados a la Embajada de Sudáfrica o a que me contestasen al teléfono, decidí ir en persona a ver si arreglaba los papeles del visado; porque aunque estoy aquí muy a gusto ya me empieza a alarmar la parsimonia con la que se desarrollan los trámites de mi partida. Y en persona me atendieron, la verdad, al momento y muy bien. La parte mala fue enterarme de que necesitaba muuuchos más documentos de los que marcaba la -desactualizada- web en un principio, incluyendo un certificado médico general, uno que consigne específicamente que no estoy tuberculoso, y un certificado de penales. Ea, comienza la peregrinación de una oficina a otra...