miércoles, 31 de mayo de 2017

Olor a chamusquina

Cacatúa
Estos días, de vez en cuando, huele a humo por el campus. Podría ser de algún braai fuera de madre, pero en realidad es el resultado de un proceso mucho más natural: los incendios de invierno.

Autillo
 Buena parte de las praderas africanas (el ecosistema propio de esta zona) se pueden considerar comunidades vegetales pirófilas, que dependen del fuego que las consume para mantenerse vivas. En invierno, la estación seca, la hierba agostada arde con mucha facilidad, pero son incendios tan rápidos como poco potentes, pasados los cuales las raíces y las semillas brotarán de nuevo. No así los pequeños arbustillos que hayan podido arraigar, que se consumen y mueren. Y así es como las praderas se mantienen como tales, y no se vuelven masas arbustivas, y después bosques.

Cálao
Pero bien sabemos que el fuego no es bienvenido en todas partes, y a muchos ecosistemas no es que les siente precisamente bien... las fotos que os he puesto en esta entrada, que me dejaron alucinado al verlas, son figuras de pájaros hechas con hojas quemadas: una instalación de protesta contra el fuego provocado que destruye buena parte de los bosques de Indonesia, para hacer sitio para cultivos. Me pasma, la gente que tiene estas ocurrencias geniales...

martes, 30 de mayo de 2017

El postdoc peor pagado del mundo...

Peor pagado: que cobre, quiero decir. Que lamentablemente postdocs "por amor a la Ciencia" también conozco unos cuantos... ejem. En fin, al lío: resulta que aquí los postdocs no somos personal, sino estudiantes; yo tengo una beca, no un contrato. Mira tú por dónde, que vuelvo a ser Biólogo y Becario... Esto tiene sus partes buenas: la principal, que no cotizo y me lo llevo todo limpio. Y que puedo optar a vivir en residencias de estudiantes, a aprovecharme de descuentos para estudiantes... etc. Pero también tiene sus contras, claro: el que me preocupa ahora es el de que, por el motivo que sea, aquí los estudiantes tienen capada la wifi de la universidad, que viene limitada a 1 Gb al mes. Que es a todas luces insuficiente si pretendes dedicarte a descargar capítulos de ser... artículos científicos con regularidad, entre otros menesteres. ¿La solución? Pasar de ser postdoc a personal de pleno derecho, claro. ¿Y eso cómo se hace? ¡Sin problemas! Desde hoy, paso a cobrar un euro más al mes: a mayores de la beca, Mdu también me ha contratado... qué placer, eso de torear la burocracia por el mundo adelante.

lunes, 29 de mayo de 2017

África feroz

 No me han dado ganas todavía, pero supongo que existe el riesgo de ponerme a comparar, a muchos niveles, cómo fueron mis inicios en Francia hace algo más de un año, y cómo lo están siendo aquí. Intentaré no hacerlo, que las comparaciones son odiosas etc.; pero sí hay una cosa en la que (como, por otra parte, era de esperar) Bloemfontein le da mil vueltas a Dijon: el tiempo. Ni una nube, en la semana que llevo; mientras que ailleurs me recibieron con nevadas. Y eso que allí llegué a las puertas de la primavera, y aquí a las del invierno... hace frío de noche, no os voy a engañar: cuando salgo por la mañana estamos a 2-3 ºC, pero luego enseguida se notan los 29º (de latitud; como Canarias), y nos ponemos rápido a 20 (ºC otra vez).
No hay quejas del tiempo pues, ojalá que sea el invierno así; pero no os vayáis a pensar que en África son todo miel sobre hojuelas... he empezado a salir a correr otra vez (entre pitos y flautas llevaba tres meses en dique seco), y el primer día volví a la residencia con las zapatillas así:

¡¡Llenas de espinas!! Que no son "espiguillas", no, sino los frutos espinosos de vaya usted a saber qué, que se clavaron en mi suela como tachuelas para dispersarse, a falta de la pata de elefante o pie de nativo que utilizasen antaño... me dará miedo, supongo, cuando me dé de bruces con un león. Pero África ya me está revelando su cara más feroz aún antes de salir del campo...

PD. Espinas en los pies... y agujetas en las piernas. Esto de dejar el ejercicio y creer que no va a notarse luego...

domingo, 28 de mayo de 2017

Primer domingo sudafricano

"¡Hay que ver -pensaba esta mañana- lo lejos que te pilla todo esto de las monjitas de Blasco de Garay...!" Pero empecemos por el principio. Creo que, en cuanto me empape un poco más del país, comentar la relación de esta gente con la religión dará para una o varias entradas interesantes... de momento solo mencionaré que, buscando dónde poder ir a Misa hoy, me enteré de que, aunque hay servicio de capellanía en el campus (junto con el de otras ¡veinte! denominaciones), ahora durante exámenes* no. Me enteré de esto a través del contacto de un pequeño grupo de estudiantes católicos, que me dijeron si quería ir con ellos esta mañana, que irían juntos a la parroquia donde por lo demás vive el capellán. "Ok, claro, gracias" "Pues a las ocho en la entrada principal del campus". Y allí que me fui esta mañana a las ocho, sonriendo mientras me sobrevolaba una garza cabecinegra (creo que de momento me he tachado pájaros todos los días, sin de hecho haber salido a pajarear aún). En la entrada principal se fue juntando cada vez más gente, mayoría de chicas muy emperifolladas, y empezaron a llegar taxis y autobuses de línea, para llevarse a cada cual a su iglesia correspondiente. A todo esto, "los míos" iban llegando con cuentagotas, comentando a risotadas que, para no enfadar ni a blancos ni a negros, la universidad había escogido un nuevo Rector descafeinado... Me alarmé un momento cuando una chica me dijo "sabes que, si no, también puedes ir a la Catedral, aquí cerca. Aunque allí despachan la Misa corriendo, una hora y fuera..." Juntos por fin los siete que íbamos a ser (ya a las nueve menos cuarto...), nos embutimos en un taxi que, a toda velocidad y dando tumbos, nos dejó en una parroquia en la otra punta de la ciudad justo a las nueve en punto. Sin problemas, pues la Misa todavía empezaría diez minutos más tarde, con la calma. Y así trascurrió la ceremonia a lo largo de las dos horas largas siguientes, en inglés, con calma más que con solemnidad, con un sermón muy largo y vehemente, y en general sin apartarse de la ortodoxia, cosa que siempre es de agradecer. Muy a mi pesar, resultó que mis compañeros universitarios eran también los miembros del coro, y con más frecuencia de la que me gustaría se levantaban a cantar y moverse agitando las manos, dejándome a mí sentado en medio, rígido cual maniquí del Zara. Cantaron mucho, la verdad, y no mal, acompañados de una batería**: no tanto el rollo gospel que igual os estáis imaginando, sino canciones "normales", mayormente en sesotho, pero de las que repetían las estrofas una y otra y otra vez, haciendo que cada una se alargase diez minutos... Terminada la Misa, un ¿sacristán? tomó la palabra y, durante veinte minutos y con ayuda de un power point, se dedicó a darnos una clase/bronca en afrikaans sobre cómo había que comportarse en la iglesia (el móvil apagado, no comer chicle, levantarse y arrodillarse cuando toque... cosas bastante básicas que no sobrarían en casi ninguna iglesia que yo conozca, por cierto); con cada bronca hacía reír a muchas de las señoras. Después todavía mandaron salir a una parejita que se iba a casar en breve para que les viésemos la cara avergonzada que tenían, mandaron salir a todos los que estaban de cumpleaños en mayo para bendecirlos.. y ya después, cada uno a su casa. Y Dios en la de todos.

* Exámenes de junio, y después hay como tres semanas de vacaciones de invierno.

** El "tambor" era un taburete de skay y los "platillos" una ristra de conchas de ostra engarzadas en un alambre; sonaba bastante bien...

sábado, 27 de mayo de 2017

PSB (Puesto, Seminario, braai)

 El proceso de aterrizaje y adaptación a mi nueva vida en la UFS va cogiendo cuerpo: tarjeta (de la entrada anterior) en mano, ayer viernes pude ya entrar a trabajar como uno más en mi nueva Facultad de Biología, a muchos kilómetros de la anterior. Tengo ya un puesto allí: bastante parco de momento, pero suficiente. Me hizo gracia pensar (y Sofía al ver la foto era de la misma opinión) que el estilo de la mesa: color, forma de los cajones... se me hacía terriblemente familiar; creo que es una vieja mesa que no desentonaría nada entre miles de viejas mesas muy parecidas que hay en la Complutense. Me pregunto si in diebus illis alguna empresa se haría de oro fabricando muebles para todas las facultades de biología del mundo...

 Comparto despacho (tres puestos son) con dos estudiantes de máster: un chino herpetólogo con vitíligo que según me han dicho casi nunca está, pero que cuando está se mete unas panzadas de trabajo terroríficas, hasta el punto de que suele quedarse a dormir en el despacho (?); y con otro estudioso local de las garrapatas locales. Que sí está habitualmente, y que precisamente dio una charla contando su proyecto de máster precediendo a mi propia charla introductoria sobre quién soy y qué he venido a hacer aquí: nada más aterrizar en Sudáfrica el lunes y conseguir wifi, me encontré con un correo de Mdu anunciando al departamento que yo daría dicho seminario este viernes, y así me enteré yo también. Mi jefe el efficienter, ya lo veis...

El consuelo es que, en el mismo correo, se anunciaba también que acto seguido a mi charla habría un braai (barbacoa) de bienvenida. Según parece esto de las barbacoas es uno de los deportes nacionales sudafricanos, y por lo visto raro es el mes que no caen dos o tres en el departamento, celebradas en uno de los patios a que dan los despachos. Lo que hizo que ayer, al entrar el humo por alguna de las ventanas, las alarmas antiincendios se pusiesen a sonar con alegría por todo el edificio... una maldición que se ve que me persigue. El seminario y el braai fueron en cualquier caso buenas oportunidades para que la gente me vaya poniendo cara, y viceversa. Y cuando ya de primeras te reciben con una pequeña fiestecilla, pues no parece ir la cosa tan mal...

jueves, 25 de mayo de 2017

El conseguidor

Mi jefe no estaba el lunes en el aeropuerto, ya os dije; hoy se supone que nos encontraríamos en la Facultad. Quedé con él por wasap en que a partir de las ocho me pasaría por su despacho, y me fui a la cama tan contento... Esta mañana a las ocho menos cinco, mientras acababa de desayunar en la habitación de la residencia, llamaron a la puerta. Abrí. Era el Dr. Mdu...

Ya me habían advertido en la facultad estos días atrás sobre cómo se las gastaba (alabándolo, de hecho): que le desesperaba la ineficacia, que se movía para conseguir lo que quería, yendo directamente a ver a la persona que pudiese solucionar su problema, y que transformaba cualquier "no" en un "ya veremos", como paso previo al "sí". Pero he de reconocer que su inesperada visita me chocó algo: una cosa es meterse en los despachos de la gente, y otra en su casa... le dije que enseguida estaba listo, y cuando algo más tarde salí del cuarto me lo encontré de charla con la recepcionista, que le había invitado a uno de los cafés del bufé que le ponen a los residentes vip... A partir de ahí, la mañana fue una sucesión de visitas a despachos y entrevistas con unos y otras que me confirmaron lo que ya me habían dicho: alguno se reían con cara de "¡este chico...!" al verlo aparecer, otros ponían cara de desesperación ("¡este hombre...!"); pero todos terminaron haciendo lo que quería que hicieran, y terminé la mañana con prácticamente todo el papeleo listo...

... incluyendo, entre otras cosas, mi nueva identificación como miembro de la UFS. No seáis muy duros, que cuando le pregunté a la señora si "¿me va a sacar la foto ya?", ella ya estaba imprimiendo la tarjeta...

Ya os digo, el Dr. Mdu (que resulta que es unos meses más joven que yo), con sus métodos más o menos ortodoxos, resultó ser un prodigio de eficiencia. Me recordó poderosamente a ciertos personajes que suelen aparecer en las novelas de viajes inglesas que, cuando el protagonista viajero está atascado, enfangado y empantanado, dándose de bruces contra la burocracia local; aparecen de la nada y solventan todos los problemas en un periquete, ya sea sonriendo, ya agitando la vara. Ojalá sea tan eficaz con los revisores y editores de las revistas.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Asuntos espinosos

 En la residencia en que estoy estos días (al menos estos días, tal vez todo el año... ya os enseñaré fotos) esta todo muy limpio y no hay cucarachas... cucarachas no, pero grillos Acheta domestica como los que le dábamos a las lagartijas sí. Y parecer, parecen más limpitos que las cucarachas... pero cantan. Así que cada noche desahucio algunos por la ventana, esperando que se los coma alguno de los fiscales que abundan por el campus.

 Me encontré a este otro primo suyo hoy al volver de la facultad a casa, aposentado en medio del camino. No me importaría que se lo comiese un fiscal, pero sí que lo pisase alguien, de modo que me lo llevé de paseo un rato. Era mucho más vistoso que las langostas que tenemos en Europa; me encantaron las espinas de las tibias traseras, como mojadas en sangre...

 La que me temo ya no tenía sangre era esta avefría armada Vanellus armatus, que también me encontré junto al camino, en uno de los campos de cricket. ¡Qué pequeños lucen los bichos de cerca! Nada que ver cuando se las ve corriendo por la hierba, que casi parece que miden igual que una gallina.

Lo de "armadas" les viene por la espina que protruye de la articulación carpal (la muñeca, vaya), que tienen esta y otras especies de avefría, y que emplean para hacerse pupita cuando se pelean a aletazos, o si le quieren dar un repaso a alguien que se les acerque a los nidos.

Ya veis: ha tocado "safari" hoy. Por la mañana conseguí hacerme ya con un número de móvil, y el resto del día he estado preparando una presentación sobre mí y lo que he hecho en mi vida investigadora; no han perdido el tiempo, a la hora de pedirme que diese un seminario, ya veis. Mejor: al menos así teniéndolos a todos en una sala podré hacerme con las caras. Con los nombres, ya veremos...