Como decía Durrell, las tortugas tienen ese curioso aspecto de nacer siendo ya viejisimas, como si llevasen mil años en el cascarón; tal vez la Vetusta Morla no fuese sino una chiquilla, y lo de llamarse a sí misma "vieja" una broma adolescente... Acabado el verano, mi artículo de septiembre en EMNMM va de tortugas: de las dos que, de forma natural, podemos encontrar en Madrid; y que están naciendo por estas fechas. Dos criaturas acuáticas como su congénere del Pantano de la Tristeza, pero mucho mejor humoradas... a ver si os las encontráis por ahí alguna vez.
lunes, 4 de septiembre de 2017
domingo, 3 de septiembre de 2017
"Buscaba una entrada... y me perdí"
Va una entrada, un poco de relleno para vosotros tal vez, pero no para mí. Ayer mismo, en que cumplió él 26, y cumplimos nosotros además cuatro años desde que nos conocimos en el Departamento; ayer digo aterrizaron Álex y Andrea en Berkeley, para hacer (este año, juntos) la segunda de sus estancias de doctorado. Y ya me diréis que qué tontería, que qué más me da que se queden en España o se vayan a California, estando yo en Sudáfrica... no se: es un poco el dolor del emigrado, de ver que la vida sigue allí donde uno la ha dejado; que no se queda todo como congelado, esperando a que vuelva uno... pero estoy contento yo aquí, y están contentos ellos, y estoy contento yo. Yo con mi buena salud, y mi amigo con sus cigarros... casi casi me daría pena que dejase de fumar antes de que volvamos a vernos.
jueves, 31 de agosto de 2017
Encuentros en la Tercera Planta
"¿Sois españoles?", nos preguntó una voz con acento español, dentro del ascensor. "Pues... a la vista está". La voz venía de detrás de dos cajas, y su propietaria resultó ser Carmen, mitad española y mitad suiza, y recién instalada en nuestra residencia. Y Carmen, que realiza una estancia postdoctoral de seis meses tratado temas de traducción, resultó no estar sola...
... sino que formaba parte de un pequeño colectivo, que desde ayer cuenta con dos integrantes más. Así que a fin de cuentas ni era yo el único español de la ciudad, ni había tan pocos como yo pensaba. Bien, bien; ya tocamos más a repartir, para cuando enviéis a que nos graben a los de algún programa de esos de expatriados...
miércoles, 30 de agosto de 2017
... y lo que opinen los demás no está de más
No hay como viajar y ver mundo para que se le quite a uno el pelo del eucaliptal... En Europa "no nos queda" naturaleza salvaje, y lo normal es que en nuestras reservas naturales siga habiendo aprovechamientos por parte de los locales; cuando no directamente gente viviendo dentro, incluso en parques nacionales como Picos de Europa. Pero en buena parte del mundo, los parques nacionales se establecieron allí donde ya no había nadie... o, como pasó en muchos lugares de África, Kruger incluido, en lugares donde sí había gente, pero a la que se expulsó sin muchos miramientos, antes de poner una verja alrededor. Y que te echen de tu casa para cuidar de unos bichos es el motivo más palmario que puede tener alguien para abjurar de un área protegida, claro. En los alrededores del Kruger vive ahora mismo más de un millón de personas, muchos de ellos descendientes de gente que antes vivía dentro del Parque. La mayoría viven en asentamientos chabolistas, están en paro y comen de subsidios; y de las pocas huertas o animales que puedan tener, que a veces caen presa de los depredadores que escapan por los huecos de la verja del Parque. Sin embargo, el sentimiento generalizado, al menos ahora, y entre los jóvenes, es el de que el Kruger es importante, y que los furtivos son criminales que "impedirán que nuestros nietos vean rinocerontes", como dice la gente a pesar de que ellos mismos, aunque hay días de visitas guiadas gratuitas, tampoco han intentado nunca ir a ver los rinocerontes en directo... Todas estas cosas van saliendo a la luz con el trabajo que tengo ahora entre manos: analizar los 600 cuestionarios que se han ido haciendo en el último par de años (en este, Leif) sobre las opiniones de la gente local sobre el Parque, con la idea de hacer propuestas de mejora los planes de gestión del mismo... ya veis: yo, que venía a trabajar con parásitos de aves, y me meto ahora a las ciencias sociales...
martes, 29 de agosto de 2017
En tres palabras
... Nunca llegasteis a confirmarme ninguno si el modelo de Google era estándar para todos o si en cambio variaba entre personas... bueno, al menos ahora ya sé que varía entre años. Me pillaba el anterior en París a toda (alta) velocidad camino del sur, de Dijon; y se ve que tan rápido fui que me pasé un poco de frenada, hasta acabar este año un poco más al sur, soplando por vez primera las velitas en invierno... metafóricamente, que tarta no hubo; ya con la de hace un par de semanas me conformo.
Ea, ya estoy apenas a 365 días de dejar atrás la horquilla de la juventud... pero bueno, no me noto especialmente cambiado con respecto a ayer; seguramente tampoco respecto de mañana. El mismo Antón de siempre...
lunes, 28 de agosto de 2017
Vientos de agosto
¡Y a ver de qué os hablo yo, ahora que ya he despachado las fotos del Kruger y las historias interesantes! Tendré que salir al campo otra vez pronto... Por aquí estamos ya terminando la temporada de los "vientos de agosto": vientos que preceden al final de la estación seca y que dejan el aire (y los muebles, y los coches, y el suelo, y tu ropa tendida, y tu boca cuando la abres...) lleno de polvillo rojizo. Ya casi nunca hiela por las noches, y de día la temperatura supera los 25 ºC. Empiezan a abrirse las yemas de los árboles de hoja caduca, y de la noche a la mañana el campus se ha llenado de nuevo de abubillas-arbóreas, que hacía meses que no se dejaban ver por aquí y cuya risa como de cucaburra se oye ahora por doquier...
Me mudé de puesto yo, de junto a la ventana al intermedio del despacho: a mí me molestaba el brillo de fuera en la pantalla y tenía las cortinas corridas, y Joaquín tenía frío y las prefería descorridas; así que lo lógico era intercambiar mesa. Desde hoy dejo además por fin de cargar con el portátil y estreno ordenador, solo dos meses después de pedirlo...
Y poco a poco va llegándome también el material de laboratorio que he pedido, con el que empezar a trabajar con las muestras de sangre. Pero aunque yo creía que ya a la vuelta del Kruger iba a empezar con esto, no toca aún: mi jefe cada día encuentra nuevas tareas de ordenador que encomendarme, con lo que se va retrasando lo de volver a darle a la pipeta... Ya os iré contando en qué cosas ando metido, que si ya lo de las termitas me pilló fuera de mi zona de confort, lo de ahora tampoco se queda corto.
domingo, 27 de agosto de 2017
El coto de los Sutherland (PNK, y XV)
¡Perdón! Perdón por lo desatendidos que os he tenido estos días. No es que haya estado especialmente liado, pero quería rematar con las entradas del Kruger, y eso implicaba hacer una cierta selección y edición de fotografías, lo que siempre lleva más tiempo que preparar una entrada únicamente con texto... y además me habéis pillado la mar de vago estos días. Pero bueno, aunque este fin de semana no me he detenido mucho tiempo delante del ordenador, al final he rascado tiempo para acabar esta serie de quince entradas, tantas como días pasamos allá. Aunque termino de hecho con el relato de una visita que hicimos fuera del Parque, a casa de los Sutherland. Como ya os dije en la primera entrada de esta serie, el primer día de viaje no fuimos al Kruger directamente, sino que nos alojamos con la familia de Klinette, en White River. A mayores de un negocio de pozos y barrenas, los Sutherland alquilan un gran coto de caza, y allí fuimos a pasar un día de fin de semana con ellos, dejando el Parque por unas horas.
El terreno, para estándares gallegos, no sé para extremeños o andaluces, era gigantesco. Pero la familia lo alquila, no lo tiene en propiedad, para evitar las complicaciones que surgirían si en algún momento a alguien se le diese por establecer en el terreno un asentamiento chabolista; cosa que pasa de vez en cuando, y que ya desarrollaré en alguna otra entrada. El coto poseía varias especies de antílopes cazables y alguna cebra semidoméstica que se acercaba a ver si teníamos naranjas que darles; pero no animales peligrosos, por lo que uno podía moverse por allí con tranquilidad.
Los principales clientes del mismo son cazadores locales o extranjeros; pero el terreno cuenta además con varias casas capaces de albergar grupos grandes, de modo que se alquila también como lugar para retiros o seminarios de empresas, y también para campamentos de colegio. En especial para actividades de "supervivencia y cultura tradicional" para las jóvenes generaciones de afrikaners, que van allí varios días a caminar por el monte, a aprender a orientarse, a hacer hogueras y a disparar, entre otras cosas. Leif (en la foto) y el que esto escribe tuvimos la oportunidad (que no me llamaba especialmente, pero que me parecía feo despreciar) de practicar con un rifle en la galería de tiro que tenían, disparando "al estilo bóer": desde la parte de atrás de una ranchera.
Colinas: se agradecía ver algo de relieve, siendo como son el entorno de Bloemfontein y el propio Kruger unas zonas tan llanas. La verdad es que los Sutherland nos trataron maravillosamente bien, organizándonos todo el día de excursión, con barbacoa (cómo no...) incluida. Pero vistos desde un prisma europeo los afrikaners son un pueblo de lo mas peculiar, sobre los que espero explayarme también con más detalle en entradas venideras: una gente muy enamorada de su tierra, y a la vez muy envenenada con una especie de fatalismo precolombino, una visión de que el mundo que conocen se despeña cuesta abajo sin solución...
Para otros se despeñó antes que ellos, en todo caso. A lo largo y ancho del coto, cuando queman parcelas para que rebrote la hierba aparecen aquí y allá pequeños cuadrados de piedras, el equivalente sudafricano de los castros; y son tantos los molinos de mano que se encuentran que ya ni los recogen...
Despido esta entrada y esta serie ya con un par de imágenes de los chavales que dieron sentido a estas dos semanas, pues a fin de cuentas fuimos allí "por ellos": para que Leif, el americanito, hiciese sus prácticas de verano de Sociología haciendo encuestas entre la población del entorno del Parque (y sus prácticas de español conmigo)...
... y para que Mariska y Klinette llevasen a cabo los trabajos que ya os comenté en el tiempo que tenían libre entre café y café. Y yo entremedias tachando bichos como un loco :-) Que también me hacía falta...
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