sábado, 7 de abril de 2018

Blue Horizon Bay (CO, XI)

 Os decía hace un par de entradas que todavía me había tachado algún bicho marino más; pues bien, vamos a ello: el último día fuimos a muestrear hacia el este de Port Elizabeth, a la bahía de Jeffreys. Escogimos el lugar un poco al azar, fijándonos en lo que se veía en Google Earth, y terminamos llegando a un cámping apartado de todo, en la desembocadura del río Gamtoos.

 El río muere suavemente en el Índico entre dunas enormes, donde buscamos Acontias con relativo éxito; tan suavemente de hecho que en las fechas en que fuimos el río ni siquiera desembocaba: una barra de arena bajo la que imagino se mezclarían las aguas cortaba el acceso directo del río al mar. Yo sabía que la zona era una reserva, entre otras cosas por sus aves marinas y limícolas, y pensando en vosotros (bueno, y en mi lista) me mantuve cual camaleón, con un ojo en el rastrillo y otro en la orilla del agua.

 Había varias gaviotas cocineras Larus dominicanus, la única gaviota grande frecuente por todo el hemisferio sur, que cría tanto en Sudamérica como en África y Australia y Nueva Zelanda. Es un bicho con pinta de gavión canijo, y todavía más negro. Algunas de las aves debían de haber criado en la zona, pues iban acompañadas de pollos como este que apenas sí se apañaban para volar.

 Un par de gaviotas más. Pero no os pongo la foto por ellas, sino por los pequeñuelos.  Los veis, ¿no? Resguardados del viento cada uno dentro de una huella...

Os los pongo algo más en grande. Había por la zona varios grupos como este de chorlitejo frentiblanco Charadrius marginatus, especie cercana a nuestro chorlitejo patinegro y su equivalente ecológico en el África subsahariana. Como tantas otras limícolas "de playa" (por contraposición a zonas limosas o de estuario donde los turistas no se meten tanto), sufre en países desarrollados como este por las molestias de paseantes y, sobre todo, de perros. El problema no es tanto que los animales capturen directamente las aves, que eso casi nunca sucede, sino que al estar siendo constantemente espantadas las aves no se alimentan y descansan correctamente, o al dejar los nidos desatendidos estos son depredados por otros animales, o directamente los huevos expuestos al sol se sobrecalientan y mueren muy deprisa.

 Una pareja de alcaravanes acuáticos Burhinus vermiculatus, la otra especie de alcaraván que tenemos en Sudáfrica, además del de El Cabo; se distinguen bien por tener las partes superiores estos mucho menos moteadas, y las alas con una banda gris. Las diez especies de alcaraván del mundo se dividen en dos "grupos ecológicos": los hay como el de El Cabo (o el europeo), que viven en zonas esteparias, secas y abiertas, y los hay como este que viven al borde del agua, alimentándose sobre todo de cangrejos.

 Dos parejas de charrán piquigualdo Thalasseus bergii, especie propia de las regiones (sub)tropicales del Indopacífico. Un bicho muy grande, casi como una pagaza piquirroja, con la cresta despeinada propia de los charranes de este género.

 Y termino con el último bimbo de la entrada, que está ahí-ahí con el charrán anterior en liza por ser el que más ilusión me hizo: un ostrero negro africano Haematopus moquini, endémico de las costas del sur del continente. Igual que los alcaravanes os dije que se dividían en "de agua y de secano", los ostreros del mundo se dividen en cinco especies pías (como el europeo), tres negras (como el de aquí), y una más (el ostrero variable, buen nombre) que tiene ambos morfos de color. Y todavía falta una especie negra, el ostrero canario, que lamentablemente se nos extinguió hace un siglo...

Cierro esta entrada con una imagen de mis dos compañeros de viaje: Joaquín, que regresa de darse un baño, y Zhao, que se contentó con remojar los pies. El día no invitaba mucho, ya lo veis, y "se me quedó por tachar" el darme un baño en un océano nuevo. Queda para la próxima...

miércoles, 4 de abril de 2018

Néctar metalizado (CO X)

 Un arbusto de pequeñas flores azuladas y tubulares. Yo no sé qué es, pero me sé de unos pájaros que lo tenían muy claro: el desayuno.

 A lo largo del viaje de muestreo al Cabo Oriental vi tres especies de suimanga, y las tres nuevas. Como en el Kruger, son de las aves que más ilusión me hizo tacharme. Esta de la foto es una suimanga malaquita Nectarinia famosa, que pasa por ser la especie más distribuida por toda Sudáfrica y que fue la primera especie nueva del viaje (bastó con tachármelas una vez para empezar a verlas aquí en Bloemfontein). El de la foto creo que debe de ser un macho joven: aún con plumaje de hembra, pero empezando a desarrollar la larga cola del adulto, que luce además el colorido verde brillante que da nombre a la especie.

 Una foto muy mala de un macho de suimanga amatista Chalcomitra amethystina, pero se aprecian (apenas) los rasgos característicos de la especie: sobre un plumaje negro azabache, un penacho violeta en cada hombro y marcas en la cabeza que solo se ven cuando brillan al sol: violeta la garganta y verdosa la frente. Pero mejor lo veis aquí...

Y ¡por fin! una foto que me ha salido medio bien, pues el bicho estaba cerca y tranquilito: una bonita suimanga bicollar Cinnyris afer. Le veis la lengua finita, ideal para llegar hasta el fondo de las flores, hasta donde el pico no llegue.

Y con estas tres, son siete las especies de la familia que he visto. A ver cuándo cae una más, y puedo presumir de haber visto más de la mitad... o mejor a ver cuándo caen todas.

martes, 3 de abril de 2018

Líneas divisorias - de plumas (CO IX)

 Dos avefrías armadas Vanellus armatus nos miraban con gesto desaprobatorio desde lo alto de un gavión, pensándose tal vez si atacarnos o no para llevarse esos "gusanitos" con los que andábamos jugando. Al igual que en Grahamstown, el requisito del muestreo de echar el día como los cerdos, con la vista baja, no ayudó a que me tachase muchos bichos con alas, pero alguno sí que fue cayendo. Y me gustaron dos en concreto porque me ayudaron a completar sendas ternas de especies de sus respectivos géneros:

 Como las dos además eran aves urbanas, no me fui sin verlas; aunque tampoco os penséis que fue llegar y besar el santo. De hecho esta es la única foto "decente" de zorzal oliváceo Turdus olivaceus que pude sacar; una especie de versión coloreada de su hermano zorzal del Karoo, el de donde vivo: de cabeza más oscura y vientre más naranja. Ambos, junto con el zorzal de Kurrichane T. libonyana, se reparten el "nicho mirlo" a lo largo del país, sin apenas coincidir.

 Lo mismo que hacen el bulbul de El Cabo Pycnonotus capensis, de gracioso anillo ocular blanco, con el carinegro (de anillo rojo, el mío) y el tricolor (sin anillo). En nuestro caso estábamos además en el límite mismo entre el del Cabo y este último, que se sitúa en el río Sundays, que desemboca a mitad de la bahía de Algoas. A un lado cantaban sobre nosotros unos mientras escarbábamos, al otro lado los otros.

 Y ambos, unos y otros, exponiéndose a que se los llevase por delante algún depredador, como este jovencito y diminuto (aunque no se aprecie en la foto) gavilán chico Accipiter minullus, que en un momento dado salió de la nada para sembrar el pánico entre un montón de pequeñas avecillas y finalmente irse de vacío, no sin antes posar para mí con cara de cierto embarazo. Y la verdad es que da gusto tacharse bichos tan bien como este, con foto decente y todo...

De cualquier manera, la gracia de haber bajado hasta la costa era la de poder ver aves marinas, claro. Y no fue tan bien como esperaba y hubiera deseado, pero de lo perdido, saca lo que puedas. Así que me alegré un montón cuando, entre las numerosas gaviotas cabecigrises Larus cirrocephalus (la del ojo blanco; la caperuza gris la pierden tras la cría) descubrí algunas gaviotas plateadas surafricanas L. hartlaubii, de partes desnudas mucho más oscuras que las de su congénere; una especie endémica de la región que es además bastante escasa ya tan al este. Y algún ave marina más se dejó ver para alegrarme el día, pero ya las dejaremos para otra entrada...

lunes, 2 de abril de 2018

"Reptiles según sus especies" (CO VIII)

Una zona dunar en algún punto de Algoas Bay, activas aún algunas dunas, cubiertas y estabilizadas otras por una capa de plantas rastreras y tapizantes. En la interfase entre ambas es donde buscábamos nosotros, rastrillando la arena hasta que apareciese alguna forma culebreante intentando esconderse de nuevo. Las más de las veces eran los eslizones que buscábamos, pero no siempre...

... ¡por fin! Y digo "por fin" porque tras casi un año en este país donde se supone que son tan abundantes apenas sí las había visto en cautividad, por fin algunas de las "formas culebreantes" resultaron ser culebras de verdad. Tres encontramos en el viaje, y las tres distintas. Y las tres por suerte bastante dóciles y fáciles de identificar. Esta pequeñez de la foto es una víbora nocturna Causus rhombeatus, fácil de identificar por la marca en forma de V de la nuca. Es un animal que se alimenta sobre todo de batracios, y que se gasta un veneno no mortal, pero lo suficientemente potente como para estropearle a uno un brazo.

Ranas y sapos son también el alimento favorito de esta culebra de labios rojos Crotaphopeltis hotamboeia, una de las serpientes más frecuentes del país. También es venenosa, pero muy poquito, tipo nuestra culebra bastarda

La que ya no tiene veneno, pues sus presas no es que sean especialmente combativas, es la Duberria lutrix, una serpiente muy pequeñita que se alimenta de babosas y caracoles.

De tanto en cuanto, los animales serpenteantes sí tenían  patas. Este es otro Trachylepis que sumar a los varios que ya llevo en el país: un escinco de costados rojos Trachylepis homalocephala jovencito. No se movía apenas cuando lo cogimos y pensamos que le habíamos hecho daño, pero en el momento de ponerlo en el suelo salió por patas como alma que lleva el diablo...

Un minúsculo Pachycactylus maculatus, que un poco más y nos lo encontramos aún dentro del huevo. En España tendemos a pensar que los gecos son animales de paredes, grietas de troncos y así, pero eso es porque apenas sí tenemos dos especies de salamanquesas (y para eso, la rosada es introducida); en países como Sudáfrica, donde las especies de gecos se cuentan por decenas, hay muchas especies mayormente terrestres, como esta.

Me vais a perdonar que tantas de las fotos de reptiles de estas entradas sean de bichos en mano, que ni me gusta ni es lo recomendable; los animales donde tienen que estar es en el suelo, haciendo sus cosas. Pero es que al ir muestreando los animales desaparecían en segundos, por lo que echábamos la mano primero y preguntábamos luego...

Cierro ya con una última tortuga Chersina angulata, que tras verlas tanto en las entradas de la zona de Grahamstown seguro que las echabais de menos. Además que esta se ve bien hermosa: era joven y estaba lavadita de la lluvia, de forma que lucía como recién pintada.

sábado, 31 de marzo de 2018

"Esta es la noche": Vigilia Pascual con aturuxos

Vigilia en inglés, claro. Y pequeña decepción: el inglés no pega bien con el gregoriano, y el Pregón Pascual me ha sonado muy raro. Y por lo demás he echado en falta esas frases que, por épicas, me adelanto a repetir mentalmente y casi de palabra, como cuando está uno escuchando una canción que le gusta: esos animales que tacharse según sus especies, y esos carros, caballos y jinetes de los que ni uno solo se salvó...

Bautismos, ocho. Ganamos por goleada a la Vigilia en Dijón de hace dos años. Mismos comentarios que de aquellas (y compruebo de paso cómo de aquellas comenté explícitamente lo que ayer mencioné solo de pasada...). Y reflexión de en qué idioma escucharé los Oficios el año que viene. Tengo dos candidatos en mente...

El arzobispo, al terminar, desea felices Pascuas "como el Papa" (sic), en varios idiomas. Un grupo de mujeres se arrancan a ulular cuando lo hace en zulú. Nadie contesta cuando lo hace en francés, y alguno que no localicé lo hizo cuando habló en italiano. Si llega a saludar en gallego yo también le habría soltado un aturuxo...

Y con esto y un bizcocho, Cristo ha resucitado =)

...Alethos anesti!

viernes, 30 de marzo de 2018

Viernes Santo con matraca y tribulaciones

Segundo día de Triduo Pascual en la catedral. En general al preparar la liturgia se mantienen muy fieles a las rúbricas del Misal; cosa que me gusta más que cuando se ponen a experimentar e innovar. Que para algo están, y su sentido tienen (¿soy un viejo cascarrabias, ya?). Aunque alguna cosa curiosa sí hay: al ir a buscar hoy la comunión al Monumento, el monaguillo que iba precediendo la pequeña procesión iba haciendo sonar una matraca (por ponerle algún nombre) bastante peculiar: eran dos pedazos de madera, sin más, como dos pequeños listones (pero no cutres: se veía que estaban barnizados, con inscripciones y unidos por un cordel granate; vamos, que los habían fabricado así); que hacía sonar golpeándolos entre sí.

Recitaron todas las plegarias de la Oración Universal. Hacía tiempo que no escuchaba la que se reza por los que se encuentran en alguna tribulación:

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, 
por todos los que en el mundo 
sufren las consecuencias del pecado, 
para que cure a los enfermos, 
dé alimento a los que padecen hambre, 
libere a de la injusticia a los perseguidos, 
redima a los encarcelados, 
conceda volver a casa a los emigrantes y desterrados, 
proteja a los que viajan, 
y dé la salvación a los moribundos.

Me quedé dándole vueltas a lo de que el emigrante quiera volver a casa, que da como por hecho que, por muy a gusto que esté en su nuevo destino, no termine de estar a gusto del todo... Pues eso.

jueves, 29 de marzo de 2018

Jueves Santo sin pelícanos

Jueves Santo en la catedral. Visto el llenazo del Domingo de Ramos (y ya suele estar llena normalmente), supuse que esta tarde estaría la cosa imposible; pero no, se ve que este pequeño puente* muchos bloemfontenianos se han ido de vacaciones...

Monseñor Jabulani**, el arzobispo, predicó sobre un tema que me gusta mucho: el Dios palpable, y palpador. Jesús no es una columna de fuego, un vendaval u otro ente tan magnífico como ajeno a la naturaleza humana, sino un Dios que toca: que toca el pan y el vino, Y la lengua y los oídos del sordomudo, y los pies de los discípulos. Un Dios al que Tomás mete la mano en el costado, y que aunque lo agobie la multitud siente cómo la hemorroísa lo toca. Y el tacto, la caricia, en la base del amor.

Adoro te devote, en inglés. Cantando como suelen cantar aquí himnos ingleses decimonónicos, tan solemnes y bonitos como desconocidos para mí, me dio mucha alegría escuchar una música conocida. La letra muy bien traducida, pero se saltaron la estrofa del pelícano, mi favorita. Cantaron también el Tantum ergo en alguna lengua bantú que no entendía... hasta que me di cuenta de que era latín.

* Aquí son festivos nacionales el viernes y el lunes, y toda la semana que viene es no lectiva.

** Sí, como el balón.