lunes, 11 de septiembre de 2017

¿Tierra yerma?

 Tuvimos hace algunas semanas una reunión de mi grupo de investigación, y mi jefe nos dijo que le había llegado una invitación de un "retiro de escritura" (básicamente un fin de semana a gastos pagados por el Ministerio para que la gente a medias se relaje y escriba ciencia de calidad), en Clarens, una zona muy turístico-occidentalizada del NE del Free State. Y cuando ya me relamía pensando en lo mucho que iba a sufrir, y en las aves de la media montaña drakenbergsiana, añadió que "... entonces Antón, si no te importa, ¿das tú las clases que me tocaría dar a mí ese lunes?"
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"Sí, claro, sin problemas". A ver, qué voy a decir. Además que sabéis que lo de las clases me mola mucho, pero como me había hecho ilusiones en apenas unas décimas de segundo... Bueno, eso pasó. Y hace una semana fui yo a una clase de mi jefe, para ver cómo las daba, y preparar yo las mías en consecuencia; y me quedé horrorizado. Mi jefe no hacía más que intentar preguntarles cosas, y ellos con cara de susto y alucine, con la misma cara que pondrían si una urraca empezase a hablarles en lenguas extrañas; y callados como muertos. Y mi jefe, bendito él, que no hacía más que preguntarles una y otra y otra vez, con el mismo resultado; y yo en agonía, deseando contestar yo para evitar aquellos silencios continuos que me estaban matando... me quedé algo asustado, la verdad. Pero bueno, llegó hoy, y fui a darles sus dos clases de Adaptaciones a Zonas Áridas, y la verdad es que no fue tan mal. Que me quedé corto, lo único; me sobró mucho tiempo de las dos clases. Pero estuvieron majos. Ya veremos en el examen si se les quedó algo en sus áridas cabecitas...


domingo, 10 de septiembre de 2017

Molimo, Morena...

El primero de mis domingos sudafricanos, que queda ya algo lejos, os dije que en el Campus había celebraciones los domingos de decenas de iglesias distintas, pero que como estábamos en exámenes, y luego vacaciones de invierno, de momento tocaba irse fuera. Pero pasaron unos y otras, y desde la semana en que llegó Joaquín estamos yendo a la Misa del campus. A una hora bastante mala, la verdad: a las dos de la tarde; pero bueno, amarga menos que irse fuera atpc. La Misa, que es directamente en una clase de una de las facultades, la celebra un cura muy negro y muy gordo; y estoy empezando a darme cuenta de que el "estilo telepredicador" es una cosa directamente africana, sin importar la denominación. Se junta una buena recua de estudiantes, como 50-60, que se ríen mucho con los chistes, y que (sin llegar al nivel de las "misas de negros" de la tele) bailan durante las canciones, las muchas (muchas) canciones con que nos ayuda a hacer penitencia regala el coro... canciones en sesotho la gran mayoría, en las que poco a poco he empezado a identificar palabras sueltas, como Molimo (Dios), Morena (Señor) o magodimo (cielo). Nada que ver con ninguna lengua reconocible, la verdad; pero luego uno ve el sesotho escrito y la verdad es que al menos leerlo es muy fácil, porque es una transcripción fonética muy similar al castellano. Igual me animo el curso que viene; sonar desde luego suena mejor que el afrikáans...

Estos del vídeo bailan un poco más que los nuestros. Y además no cantan en sesotho, sino en tswana... pero bueno, como si lo fueseis a notar. Yo al menos no; si no son iguales, por lo que escucho en el vídeo deben de ser bastante similares, rollo español-portugués... Os sirve para que os hagáis una idea del ambiente:

viernes, 8 de septiembre de 2017

Agua para elefantes -africanos-

Un grupo de elefantes en el Kruger, estirando la trompa para beber del agua de un depósito descubierto, que a su vez alimenta un abrevadero adyacente; ya lo habéis visto antes en otra foto, de hecho. ¿Y por qué llevan las criaturas semejante trabajo, pudiendo beber directamente de la charca? Esa es la pregunta que se hizo mi jefe hace algún tiempo, y para contestarla reclutó el año pasado unos cuantos americanos deseosos de hacer prácticas, y pasaron unos cuantos días grabando los elefantes con cámaras trampa y analizando el agua de depósitos y charcas. Y al que esta entrada escribe le toca ahora la parte divertida: hacer los análisis estadísticos.

Y bueno, al menos esta vez la historia sale bastante clarita y no hay que romperse mucho la cabeza para contarla: aunque el agua de los depósitos (puntos negros) llena luego las charcas (blancos), el agua no es ni por asomo la misma; está llena de caca. Normal, por lo demás, cuando mil y un animales se meten en ellas para beber y bañarse. Y los elefantes que pueden, señoritos ellos, prefieren beber del agua limpia, y no del caldo de bacterias...

Hace nada estaba con las historias de sociología (y sigo...), y ayer y hoy he estado metido hasta las trancas en mierda de paquidermo, aunque fuese virtualmente. Ya veis que, otra cosa no, pero los temas de mi postdoc son de lo más variados.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

La ética del postdoc

 Discutía hace poco con Joaquín la ética de hacer algo correcto por razones incorrectas (ya ves qué conversaciones más elevadas tenemos); por ejemplo respetar los límites de velocidad para evitar causar accidentes que dañen a alguien... o únicamente por evitar las multas.  Y me acordé de ese diálogo esta mañana, en medio del seminario de un día sobre la regulación de la experimentación con animales en Sudáfrica al que acudí por tener una excusa para no ir a trabajar, por la comida gratis, y para ver si conocía alguna sudafricana de buen ver; no necesariamente por ese orden.

 Y a la vista de lo que nos dieron de comer, no me preguntéis por el resto de mis objetivos...

Me hizo gracia que la Universidad tuviese "agua institucional". Aunque no es agua mineral, sino "prepared water", esto es, agua del grifo. Bueno, que la habrán pasado por ósmosis o algo, pero agua del grifo era. Agua, a fin de cuentas; la estupidez actual con las aguas especiales me hace fruncir el ceño bastante.

Por lo demás, el seminario no fue mal; aunque esperaba del mismo más profundidad en lo tocante a los permisos y demás que tenemos que cumplir para tomar muestras y poder luego trabajar o viajar con ellas. Pero el conferenciante se detenía media hora con cada diapositiva, y por algún motivo le pareció imprescindible que gastásemos la última media hora viendo un documental (que no estaba mal, pero...); y el tiempo dio de sí lo que dio de sí. La verdad me sorprendió descubrir que Sudáfrica tiene una normativa bastante extensa y moderna en lo que respecta a estos temas de ética animal. Normativa de la que aparentemente todo el mundo hacía caso omiso hasta que un día el Ministerio vio la oportunidad de sacar tajada, dio el puñetazo en la mesa y empezó a hacer revisiones a multar y a obligar a que se cumpliesen las normas. ¿O les entró un ataque de mala conciencia? Volvemos a la discusión con que abría esta entrada... si bien el hecho de que la normativa de experimentación animal nacional no sea de libre acceso, sino que haya que pagar para descargársela, da que pensar... aunque, por supuesto, uno no tenga problemas para encontrarla pirateada.

martes, 5 de septiembre de 2017

Naval Hill

 Naval Hill es mucho más que el Planetario. Ante todo es un parque (monte, mas bien) donde la gente viene a pasear, a correr y a sacarse fotos con las jirafas tiñosas que se dejan ver de vez en cuando, apenas sacos de piel y hueso sobre zancos. Y es también un mirador desde el que ver al suroeste tanto la ciudad como todo lo que la reverberación del sol deje ver del Free State (que por plano no será). Su condición de mirador la supieron aprovechar los ingleses durante las guerras anglo-bóers, e instalaron en ella los cañones de barco que acabarían dándole nombre.

 A los pies de la misma, Bloemfontein, que desde arriba no parece tan fea, polvorienta y astrosa como cuando uno la recorre a pie de calle.

 Y contemplando el panorama, una estatua de Mandela inaugurada hace unos pocos años, tras la muerte del carismático político. En Bloemfontein se fundó en 1912 la Asamblea Nacional Africana (ANC), partido clandestino durante todo el periodo del apartheid y partido gobernante por mayoría absoluta desde 1994, a pesar de los cada vez más numerosos casos de corrupción y mala gestión entre sus filas, que puede que empiecen a pasarle factura en las elecciones generales de dentro de un par de años.

 A los pies de la estatua nos habíamos dado cita hoy con los estudiantes de Vertebrados y con la estrella de día, Jann Snakeman, que entre otras cosas es el encargado de la colección de reptiles del zoológico de la ciudad.

 El cometido de Jann era hablar a los alumnos de que las serpientes no son tan malas como se las pinta, ni siquiera las venenosas, y se trajo un par para que sus enseñanzas, explicadas con un estilo de telepredicador muy entretenido, calasen más hondo.


 Las protagonistas fueron esta cobra escupidora anillada Hemachatus haemachatus...


... y una víbora bufadora Bitis arietans, una mala bestia que, con ser gorda como un brazo, era de tamaño bastante modesto para su especie. Aparentemente las dos serpientes son relativamente frecuentes en el entorno de la ciudad, pero creo que los alumnos agradecieron más que las viésemos así en condiciones controladas, que no que hubiésemos salido al campo a buscarlas. Ya veremos si me acabo cruzando yo con alguna...

lunes, 4 de septiembre de 2017

Jovencillas vetustas

Como decía Durrell, las tortugas tienen ese curioso aspecto de nacer siendo ya viejisimas, como si llevasen mil años en el cascarón; tal vez la Vetusta Morla no fuese sino una chiquilla, y lo de llamarse a sí misma "vieja" una broma adolescente... Acabado el verano, mi artículo de septiembre en EMNMM va de tortugas: de las dos que, de forma natural, podemos encontrar en Madrid; y que están naciendo por estas fechas. Dos criaturas acuáticas como su congénere del Pantano de la Tristeza, pero mucho mejor humoradas... a ver si os las encontráis por ahí alguna vez.


domingo, 3 de septiembre de 2017

"Buscaba una entrada... y me perdí"

Va una entrada, un poco de relleno para vosotros tal vez, pero no para mí. Ayer mismo, en que cumplió él 26, y cumplimos nosotros además cuatro años desde que nos conocimos en el Departamento; ayer digo aterrizaron Álex y Andrea en Berkeley, para hacer (este año, juntos) la segunda de sus estancias de doctorado. Y ya me diréis que qué tontería, que qué más me da que se queden en España o se vayan a California, estando yo en Sudáfrica... no se: es un poco el dolor del emigrado, de ver que la vida sigue allí donde uno la ha dejado; que no se queda todo como congelado, esperando a que vuelva uno... pero estoy contento yo aquí, y están contentos ellos, y estoy contento yo. Yo con mi buena salud, y mi amigo con sus cigarros... casi casi me daría pena que dejase de fumar antes de que volvamos a vernos.