sábado, 26 de mayo de 2018

Tres competiciones

- El jueves por la tarde pagué por primera vez (40 rands = 2,75 €, tampoco es que me arruinase) para participar en una carrera. Una carrera "solidaria". El objetivo oficial era colaborar para que los estudiantes de Fisioterapia se costeen un viaje para atender el mes que viene a los participantes en la ultramaratón Comrades y llevarse esa experiencia. El motivo real es que me dejé convencer tontamente por mi compañero de despacho, que le prometió a la chica que le gusta (que de hecho ya terminó la carrera, y vive en otra ciudad) que intentaría conseguir el mayor número de participantes posibles... en fin. Cinco kilómetros de recorrido y ciento y pico participantes, incluyendo varios alevines de algún club de atletismo. Carrera nocturna por dentro del Campus en la que no se les ocurrió, o no pudieron, cortar las carreteras al tráfico, con el resultado de que los coches casi se llevan por delante a más de uno de los críos... A destacar un corredor terriblemente borracho (y que aún así no lo hizo nada mal) que insultaba con ira a todo el que lo adelantaba.

- Ayer por la mañana, reedición de la competición de "Tu investigación en tres minutos" de la semana pasada, pero ahora para los profesores. Amarga impresión de ver lo poco que la mayoría se lo había preparado; de ver que en general lo hicieron bastante peor que los alumnos. Y no sé si me alegra o me entristece, es como lo del vaso por la mitad...

- Y ayer por la tarde, concurso de potjies:

Dos de los potjies de los alumnos. Entre profesores y estudiantes había siete de los que probar
Guisos en calderos de tres patas calentados sobre las brasas. Mismo concepto que el de las braais, aunque sea con distintos ingredientes: cocinar algo que lleva mucho tiempo para tener la excusa de beber mucho entremedias. La profesora que peor lo hiciera por la mañana, y que en general más se queja del poco nivel que tienen los alumnos, me comentó (en modo "talibán de la paella") que eso que hacían los estudiantes no era un potjie, sino un simple estofado, que un potjie de verdad tiene una relación de ingredientes determinados y nunca, nunca se remueve... hay gente que es de un cansino que pa' qué.

jueves, 24 de mayo de 2018

Reclamando ayuda

Acabé la entrada del lunes diciendo que añadiría algo más sobre los reclamos: ahora es el momento. Justo hace una semana, me envió "alguien" un correo diciendo que en su día se había comprometido a escribir una nota breve para una revista con una revisión sobre cómo el uso de reclamos por parte de los observadores afectaba a las aves silvestres. Y que le pillaba el torno, y que si "no me importaría" escribirla yo. Claro que sí, guapi... Ea, al menos el encargo me sirvió para aprender algo, no hay mal etc. Aprendí que en realidad apenas hay trabajos realizados sobre el tema, y lo poco que hay más bien es información "entre líneas": información obtenida de trabajos, por ejemplo de etología, que usan reclamos para conseguir otras cosas, pero no con el fin último de ver qué pasa al usar los reclamos. Casi todos los puntos justificando su uso o en contra del mismo se basan en opiniones de aficionados. Están de un lado los que creen que poder enseñar a un grupo grande de gente una especie muy bonita, pero esquiva, ayuda mucho en la educación ambiental; y que justifican que llegar, besar el santo (usar el reclamo) y marcharse perturba menos el medio natural que llegar y echar todo el día de un lado para otro buscando al bicho en cuestión, interfiriendo potencialmente con los nidos y demás. De otro lado están los que se quejan de la agitación innecesaria que claramente se ve en las aves que acuden a pelearse con el invasor invisible, o los que han visto cómo algún depredador aprovecha que está el pájaro distraído con el reclamo para adobarse el desayuno; amén de a los que simplemente disgusta introducir todavía más elementos artificiales en el disfrute de la naturaleza. No tenía mucho espacio para explayarme en el artículo y lo cerré comentando que, dado que por lo poco que se sabe parece que usar reclamos en el mejor de los casos es inocuo, y que ya bastantes barbaridades se hacen cada día en el campo, mejor evitarlo. Desde luego tacharse el chotacabras pecoso como me lo taché el sábado pasado me da más vergüenza que orgullo...

martes, 22 de mayo de 2018

Afriversario

Burla burlando, ha transcurrido ya un año desde que un alcaraván de El Cabo echó a volar asustado por un avión que hacía lo opuesto, inaugurando mi lista de especies vistas en el sur del continente africano. Un año en Bloemfontein, en la UFS; un año que igual no ha dado mucho de sí en lo científico, pero que se ha lucido en cuanto a experiencias vitales, de lo más variopinto. Vengo ahora de cenar con mis dos hadadas madrinas, las que tan bien me cuidaron mi primer día aquí (y con las que por otra parte tampoco he tenido mucho trato en los meses siguientes), en el mismo sitio donde lo hicimos aquella vez. Hicimos un somero repaso del año, y de la situación del Departamento del que también ellas están a punto de marcharse sin mucha pena. Mucho que se podría mejorar, pero a costa de tener que vencer demasiada inercia, de tener que remar contracorriente demasiado... Decidimos irnos quedando con lo bueno al final: con la gente y (yo) con los bichos. Y ¡a ello!, que aún me quedan un par de meses largos por delante para seguir sumando recuerdos agradables de unas y de otros...

lunes, 21 de mayo de 2018

El pecoso y el pecador


 Al norte de Bloemfontein está Woodland Hills, el área más lujosa de la ciudad, una especie de Sotogrande local totalmente aislado de la ciudad al pie de las colinas: toda una propiedad enorme con chalets de lujo, y luego campos de deporte, de golf, hípica y una zona de "reserva", con laguito, praderas, bosques de eucaliptos y diversos antílopes sueltos por ahí. Y por esa zona más o menos silvestre estuve dando una vuelta el sábado por la tarde, como parte de una de las actividades de BirdLife Free State.

 La tarde siempre suele rentar menos en términos de pajareo que la mañana, y a mayores el sábado fue un día nublado y fresco, bastante desabrido; todo esto unido a la compañía de varios vejestorios hablando despreocupadamente en voz alta hizo que costase ir viendo cosas. Durante buena parte del tiempo, caminando junto al lago, lo más reseñable (y ya veis) fue esta pareja de patos, híbridos entre los ánades picolimones locales y los azulones que alguien debió de soltar aquí alguna vez.

 Pero por suerte aún sigo siendo lo suficientemente neófito como para seguir tachándome cosas cada vez que salgo al campo. Nos alejamos del lago y nos internamos entre los arbustos, y terminé sumando dos pájaros nuevos y pico a la lista. Los dos pajarillos fueron el papamoscas duende Stenostira scita y el batis pririt Batis pririt: dos especies grises con marcas blancas y negras, de dos familias endémicas del África tropical, propias de zonas arbustivas. El "pico" fue un azor blanquinegro que alguien señaló, y que para mí fue solo una mota desapareciendo en la lejanía entre los eucaliptos y que no se dejó ver de nuevo. Demasiado como para tachármelo, hasta para mis amplias tragaderas.

 Os dije antes que había antílopes sueltos por la zona, sobre todo grupos de antílopes de agua. Lo gracioso vino cuando me aparté un poco del grupo y me arrimé a unas matas para hacer cosas que tenía que hacer, y vi en el peor momento lo que se ve en la foto tapado por una cortina de ramas mucho menos espesa de lo que parece... menos mal que el niala no se mostró muy interesado en interactuar conmigo.


Las tardes de fin de otoño terminan pronto aquí, y enseguida empezó a anochecer. De vuelta en los coches, algunos nos internamos entre los chalets, donde esperábamos sorprender en un punto concreto una especie de ave nocturna propia de terrenos rocosos que, según parece, en Sudáfrica sustituye con cierta frecuencia estos por zonas de urbanizaciones, con sus tejados y demás: el chotacabras pecoso Caprimulgus tristigma. Los chotacabras, no siendo en mano o cantando, se parecen todos demasiado, y esperábamos que los nuestros se delatasen por su voz, un cau-wau característico (la verdad es que los chotacabras en esto se portan bastante bien, y en una misma zona las distintas especies suelen tener cantos simples y muy distintos entre sí). El momento turbio del día vino cuando, tras esperar un rato que a la gente se le empezó a hacer largo, nuestro guía tiró de reclamo (de reproducir el canto del ave en su teléfono), y tras insistir un poco un individuo bastante alterado vino volando y se puso a cantar frenéticamente desde un tejado cercano. Y tachado quedó con todas las de la ley, pero con la sensación agridulce del que sabe que está haciendo trampas... y más de esto, más adelante esta semana. Que ha pasado algo que quiero comentar porque viene muy al pelo...

viernes, 18 de mayo de 2018

Copiando a ciegas

Hay una cosa que sucede en esta universidad alguna vez y que me enfada, que son las ganas de aparentar que se está a la par de "los mejores" sin saber hacerlo... a ver si me sé explicar. Empecemos por recordar que la UFS, al menos en el ámbito de la Zoología, a día de hoy está al nivel que está (que no es en el Top Ten mundial). Hay muchas cosas que cambiar y que arreglar, muchas inercias que vencer, para que este Departamento pase a ser comparable a cualquier departamento de zoología estándar de una universidad europea. Seguramente lleve tiempo y conlleve un relevo de personal considerable, no tanto en términos de edad como de mentalidades*. En resumen, se impone un cambio de base, profundo. Es por eso que me enfada cuando a veces se pierde tiempo en copiar cosas "de las universidades buenas" sin saber hacerlo bien, y sin darse cuenta de que eso que se copia no es causa, sino consecuencia de estar en un nivel superior. Por ejemplo, los journal club: que un grupo de investigadores con intereses comunes se sienten una vez por semana a discutir las ideas recogidas en algún artículo reciente propuesto por uno de los miembros del club. Un journal club exitoso parte de la premisa de que a sus miembros les interesa algún tema de investigación común: y que ya leen de entrada muchos artículos por semana, y que están al tanto de las novedades, y que saben distinguir el trigo de la paja. Si no es así, si se decide "empezar un journal club" para que la gente lea al menos un artículo por quincena, pues lo que pasa es que cualquiera propone a la buena ventura un trabajo que "le suena" es interesante, y que al final resulta ser en el mejor de los casos cualquier cosa del montón que solo le interesa a él. O se acaba uno leyendo y discutiendo (ejem) trabajos de genética de hace quince años, cuyas ideas y métodos han quedado más que superados... y a corto plazo el proyecto, que nació ya tocado, termina muriendo del todo. Y he vivido ya varios de estos abortos, tanto aquí como en lugares de trabajo anteriores.

Me daría para extenderme mucho más, pero no sé si conseguiría algo más que desahogarme. Lo que quería comentar es que lo que tocó copiar hoy es el formato de "tu tesis en tres minutos": un concurso nacido como medio de divulgación científica que consiste en que un doctorando, con ayuda de una única diapositiva y de su gracia natural, consiga explicar en menos de tres minutos las bondades y objetivos de su investigación a un público no necesariamente iniciado en su área. Aquí tenéis un ejemplo de una charla ganadora en alguno de los múltiples concursos de 3MT que se desarrollan en el mundo... y puedo deciros que no se parece mucho a lo que vimos hoy. Hoy, en que al decano de la facultad se le metió entre ceja y ceja que todos los estudiantes de máster y doctorado debían participar obligados en un concurso de estos; primero dentro de cada departamento, y en fechas posteriores compitiendo entre sí. Los estudiantes esta semana, y todos los profesores el viernes que viene. Obligados también. ¿Y qué es lo que vemos? Pues salvo honrosas excepciones, una sucesión de carencias, de carencias de investigación que contar y de saber contarla, y no entro en detalles. Pero claro, es que (y lo digo sin ánimo de crítica, sino como pura constatación de un hecho) de donde no hay no se puede sacar. Empecemos por hacer ciencia, antes de dedicarnos a contárnosla unos a otros. Que las casas que se empiezan por el tejado no suelen aguantar mucho en pie...



* Y yo ¿qué responsabilidad tengo? ¿Qué papel juego en esto? Me lo pregunto muy a menudo... parte de la idea de traer postdocs al mundo es promover que las ideas fluyan de un lugar a otro y contribuyan a elevar el nivel en todas partes. Pero visto desde el otro lado, ¿en serio se espera que yo llegue aquí a decir "lo estáis haciendo todo mal; esta es una lista de cosas que tenéis que cambiar, paletos", y que no me corran a palos? ¿Hasta qué punto se espera de mí que deje huella, en un año y en un suelo duro y pulido?

jueves, 17 de mayo de 2018

Move

Igual se os antoja una broma que os diga que, apenas trascurridos diez días tras nuestro tantas veces demorado estreno en el laboratorio, os diga que vamos a parar, pero así es. Aunque con un buen motivo: vamos a seguir en otro lado, porque son varios los motivos que así lo aconsejan. Está por una parte el hecho de que Maliki, aunque doctorando, no es ya ningún crío, y su mujer e hijos reclaman atenciones. Ligado con esto, y debido a lo aleatorio de los servicios de mensajería locales, cada vez que necesitamos un nuevo reactivo nunca se sabe cuándo va a llegar, y no queremos que Maliki pase encima días "muertos" aquí, sin poder trabajar avanzar en el laboratorio. Finalmente, y como os contaba en la entrada que enlazo, el hecho de trabajar en la Facultad de Medicina nos obliga a tomar una serie de precauciones y a complicar los protocolos con procesos de descontaminación que lo hacen todo mucho más lento de lo que sería en un laboratorio corriente de biología molecular... así que a uno de esos nos vamos. Como la cosa era que Maliki viniese aquí para aprender y después seguir trabajando por su cuenta en Pretoria, pues al final lo hacemos al revés: en junio subiré yo a Pretoria, a enseñarle yo allí, y de paso conocer una segunda capital de este país,con sus (espero) pájaros asociados. Y ya que de mudanzas futuras va la cosa, me despido con una de las canciones más "conocidas" de TiMO ODV, un "famoso" DJ sudafricano...

miércoles, 16 de mayo de 2018

El Quiz de la Question

Hay un pub irlandés en Bloemfontein (¿y dónde no?) medianamente grande y conocido, el Copper Clover, que como tantos otros similares alrededor del mundo organiza, no semanalmente, sino cada mes, "quizzes", concursos de preguntas y respuestas por grupos. Y en mi dinámica actual de "para lo que me queda de postdoc, me voy de Erasmus", me dio por participar ayer, junto con varios otros del Departamento, del grupo de Joaquín; íbamos de hecho a ser un grupo al principio, y por el "culo veo, culo quiero" terminamos engrosando con cuatro equipos las cuentas del bar. Si bien el resultado en términos generales fue bastante discreto (27 preguntas correctas de 50, aunque por discordancias varias con la organización y entre nosotros bien pudiéramos haber tenido cuatro o cinco bien más), me fui del lugar rematadamente contento porque:
  1. Cuesta muy poco conseguir que los demás crean que uno es mucho más listo de lo que es. Basta con saber bien un par de respuestas, acertar otra de chiripa, y sobre todo sostener que una respuesta es correcta aunque todo el grupo opine lo contrario y pongan otra cosa, y que luego sea la tuya la correcta; entonces el remordimiento de los demás multiplica la apreciación hacia uno.
  2. Nuestro objetivo principal a fin de cuentas era quedar por encima del grupo de Kenny, que se había pasado todo el día en la facultad soltando bravatas de cómo iban a arrasar por la tarde; y los superamos con creces.
  3. Y sobre todo porque en ese bar hacen un hígado (uno de mis platos preferidos) que está de rechupete.
Ea, en un mes, el siguiente...