jueves, 11 de octubre de 2018

Restos desérticos

Me encontré al descargar las fotos de El Pardo con un puñado de fotos de Israel, que cuelgo hoy, a una semana de haber dejado el país, porque es tan buen momento como cualquier otro. Abro con una perspectiva del barranco de Zin, pero tomada desde un saliente distinto del de las que ya he subido: se ve al fondo el pequeño parquecillo donde están las tumbas de David Ben-Gurion y su esposa; donde las cabras montesas se retiran cuando aprieta el sol y donde las avecillas migrantes se amontonan antes de cruzar el valle, o justo después de hacerlo, según la estación.

 Otras sin embargo, ni migran ni se lo plantean, pues están my contentas pasando su vida entera en este barranco, y se las apañan para encontrar comida y agua allá donde otros solo vemos piedras. Esta es una pareja de terreras saharianas Ammomanes deserti (mala foto; estaban muy lejos), que compartían ladera con parejas de perdices desérticas y de prinias desérticas. Muy originales los nombres, ya veis...

Y nada, cierro con otra alondra, otra que también tenemos aquí: una cogujada común Galerida cristata; anillada además. El día en que cogimos el alcaudón isabelino capturamos también un par de estas, y así como muchas aves me parecen en mano sorprendentemente pequeñas, mucho más que libres, estas me parecieron en cambio enormes. Cosas.

Cosas que recordaré de Israel, esas y muchas otras, aunque no pasase allí apenas tiempo. Pero no toca ahora mirar atrás, sino adelante. O en concreto, hoy, al lado: por la ventana del tren. Subo a Orense hasta el lunes; a ver qué tal se por ta Castilla hoy...

miércoles, 10 de octubre de 2018

De picos Pardo

Llueve fuera con ganas, desde ayer por la tarde; las primeras lluvias "de otoño" del año en Madrid (pues lo poco que cayó en septiembre fueron más bien tormentas de verano). Llueve, y además ha refrescado notablemente; con lo poco que me gusta este tiempo casi casi me dan ganas de volver al desierto... Por suerte estuve espabilado y pude aún el lunes por la mañana disfrutar de una mañana de sol dando una vuelta por El Pardo.

 Fue, por fin, una mañana de "pararse": tardé unas tres horas en hacer apenas 5 Km de paseo junto al Manzanares, desde el parking del puente del ferrocarril hasta Mingorrubio; y la verdad es que me lo pasé muy bien, echando tiempo con los pájaros cuyos reclamos había ya olvidado e intentando sacarles malas fotos que borrar luego al llegar a casa. Iba además con la ligera esperanza de escuchar los bramidos de los cérvidos (berreas y roncas, según sus especies), pues estamos en la época, pero lo que escuché en cambio fueron las excavadoras y motosierras de los operarios del programa de "restauración fluvial" del Manzanares. Lo entrecomillo por principio de precaución: a mi yo ecologista y pasional le duele ver una excavadora metida en el río, pero mi yo biólogo y técnico sabe que no me he leído aún el proyecto y que no puedo juzgar lo adecuado o no de lo que se está haciendo...

 Vi animales grandes, en todo caso, en este nuestro Kruger castizo: los más frecuentes fueron los gamos Dama dama, que mataban el rato cerca de la verja del monte, poniéndose medio nerviosos si me paraba a prestarles atención en vez de seguir paseando de largo.

 Vi un único jabalí Sus scrofa, pero que valía por muchos: un verraco compacto y formidable que buscaba las primeras bellotas del año bajo las encinas, y del que me da pena haber sacado tan mala foto, por la luz y la verja.

 Ciervos Cervus elaphus solo vi esta, y para eso muy lejos. No hubiera ni puesto la foto de no ser porque se colaron por delante esas pocas palomas torcaces Columba palumbus, llegadas ellas también del norte en pos de la bellota, que este año, a la vista de cómo estaban las encimas, parece que será de buena cosecha.

De los demás pajarillos del monte y la dehesa, y de las aves acuáticas, solo pude sacar una foto decente de este escribano triguero Emberiza calandra, que no me quitaba ojo desde lo alto de un fresno. La verdad es que, en comparación con las "tontas" aves sudafricanas, encuentro que las locales son mucho más esquivas para el mal fotógrafo...

 No se me dio mucho mejor con las aves del bosque de ribera, pero como excepción sí que capté bien las dos especies de "picos" madrileñas; y además los pillé haciendo cosas, como si fuesen catalanes...

 Al contrario que los otros dos pájaros carpinteros madrileños, los pitos reales y los torcecuellos, que se alimentan básicamente de hormigas, en el suelo, los picos consumen sobre todo invertebrados que capturan entre la corteza y la madera muerta. Pero este macho de pico picapinos Dendrocopos major está haciendo otra cosa que se les da bastante bien, que es "sangrar" los chopos (fijaos en las filas de agujeros en el tronco) y lamer la savia de estos árboles, que es particularmente dulce. Hay de hecho un género de picos norteamericano (Sphyrapicus), conocidos como "chupasavias", que basan en esto su alimentación.

Pero me gustó sobre todo captar así de bien este macho de pico menor Dryobates minor, pues es una especie que, sin ser escasa, es bastante discreta; y no siendo en mano al anillarlos no lo había visto nunca tan a gusto. Y aunque no le pega nada a la estación, diría que este estaba excavando un nido, pues cincelaba con gran dedicación un hueco en la cara inferior de una rama gruesa de chopo, que es donde suelen construirlos...

Y así pasé la mañana, entretenido. Entretenido cual jubilado, vaya; que me crucé con bastantes paseantes, y casi todos de edad avanzada. Y no es mi objetivo, ni mucho menos, cortarme la coleta a los 35 años, pero la verdad no me sentó nada mal una mañana de coger aire y fuerzas.

domingo, 7 de octubre de 2018

Reflexión dominical religioso-musical

Mt XXV, 37-40. "... Entonces los justos le responderán diciendo: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te acogimos, o desnudo, y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a visitarte?' Y respondiendo el Rey, les dirá: 'En verdad os digo que cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis'..."

viernes, 5 de octubre de 2018

Y un viejo anochecer

Tras un día de viaje sin nada reseñable ayer noche, cenando con Andrea y Álex en su casa, que fue el último lugar donde comí antes de subirme al avión a Israel el 2 de septiembre; no es que me resultase difícil de creer el estar de nuevo allí, sino que lo que resultaba increíble era de hecho todo el mes anterior, como si hubiese sido solo un sueño bastante raro... en fin, ya lo digeriré mejor. Por de pronto, y tras deshacer la maleta y dejar mi habitación en un estado similar al que tenía hace tres años, me fui a decir "hola" a la facultad. Con algo de aprensión, la verdad, por ver cómo me miraría la gente; pero no tenía por qué preocuparme, pues es precisamente la gente que también está en esto la que mejor me puede comprender (como resulta evidente, por otra parte). Y nada, tras "reconciliarme con mi pasado", tocó darse un largo paseo junto al río, para reencontrarme con una de las vistas que más me gustan de esta ciudad. Y ea, a coger fuerzas para volver a subir de Madrid al Cielo...


miércoles, 3 de octubre de 2018

Un nuevo amanecer

Uno de los últimos en este país, vaya. Pues mañana vuelvo a España.

Suena raro, claro, que llevo aquí apenas un mes justo; pero no es una decisión basada en mi breve experiencia en Israel, sino en todos los años anteriores. Esta carrera de fondo de conseguir un puesto algo más permanente en la universidad me está gastando bastante. Es una carrera donde hay muchos factores que uno no puede controlar y que se cruzan de por medio, y donde por lo demás la competencia es muy dura y "acumulativa": uno no puede "aprender", y así subir peldaños más deprisa; si no se es de los mejores en términos de producción científica desde el principio, uno queda tocado, y remontar un CV de "normal" a "excelente", o tener mejor o peor fortuna en las evaluaciones subjetivas de becas y proyectos, no es tanto cuestión de trabajar más como de tener suerte. 
Como el proyecto que tenía que hacer aquí, aunque muy interesante en términos generales, a mí no acababa de convencerme mucho, y por lo demás una vez empezados los experimentos iban a llevar cerca de un año en concluir; tras pensarlo durante bastante tiempo, y tras hablar ayer largo y tendido con mi jefa, hemos decidido que era mejor parar ahora, antes de haber empezado con los jerbillos, que que dentro de unos meses me fuese estando por un lado yo mucho más quemado, y por otro dejando además las cosas a medio hacer.
En otro orden de cosas, en lo personal estar estoy perfectamente, no os preocupéis: con dudas con respecto al futuro, pero contento y relajado tras tomar esta decisión. Puede que solo necesite algo de tiempo; el que no tuve entre Sudáfrica y esto. Tal vez dentro de un par de meses esté otra vez echando postdocs... o haciendo algo completamente distinto, ya Dios dirá.
Como no me quedaban por lo demás otros temas pendientes aquí (no siendo tacharme la cantidad de bichos que no he visto en este país), y encontré un vuelo barato, pues aterrizo en Madrid ya mañana por la tarde. Por allí nos veremos, o por aquí, ya con algo más de calma. Y ya que cerré la primera entrada de esta breve singladura con un hit de la canción peruana, justo es que la termine ahora con otro que también viene al pelo. Que ya mañana amanecerá Dios, y medraremos...

martes, 2 de octubre de 2018

Tres vecinos

 Como por estar nublado todavía no apretaba el calor cuando volví a casa ayer tras la breve visita a la granja, resultó que había bastante movimiento de pajarillos por fuera del patio de mi casa, y mientras atendía al relato de la visita a Madrid de mi madre este fin de semana con el teléfono sujeto con el hombro (¿auriculares? De cobardes), me dediqué a sacar algunas fotos de mis vecinos, que se portaron razonablemente bien.

 Le hice varias a este papamoscas gris Muscicapa striata, especie que está resultando ser de las más abundantes en migración por esta zona (o al menos a lo largo de septiembre). Por España al contrario me da la impresión de que, sin ser escaso, los papamoscas cerrojillos se dejan ver mucho más que este... Al gris de todas maneras le tengo un cariño especial desde el año pasado, porque fue de las especies norteñas que vinieron a ponerme una sonrisa en la cara al "visitarme" en Sudáfrica; de hecho llegamos a anillas uno en el Kruger el pasado noviembre.

 Un colirrojo real Pheonicurus phoenicurus; un macho recién mudado y con el plumaje aún muy nuevo, de modo que luce mucho menos de lo que lo hará en primavera. Os decía ayer que parte de la gracia de la migración está en que cada día es distinto, en que las especies que ve uno un día pueden tener poco que ver con las de la jornada anterior; justo eso pasó ayer con esta especie, que vi por primera vez en Israel, pero que llegó a lo grande, porque estaba por todas partes...

Y acabo con un machito de suimanga palestino Cinnyris osea, la especie con la que me detuve la semana pasada. Ya veis que no luce mucho, así a parches, mudando en el dorso del irisado nupcial al pardo tipo hembra del invierno; pero aún así luce bastante. O será que me hace especial gracia, más bien... Ea, por hoy vais servidos. Otro día, otros tantos.

lunes, 1 de octubre de 2018

De vuelta a Nafha

 Hoy es Simjat Torá, el último día festivo de toda la larga serie de celebraciones de primeros de otoño. Puntualísimamente, y tal cual me habían dicho ("las lluvias empiezan al acabar Sukot"), esta noche cayó una ligera llovizna, y amanecimos hoy nublados y con un ambiente muy cargado de humedad.

 El amanecer hoy me ha pillado en concreto de vuelta en la granja de Nafha, donde la semana pasada echamos un buen rato viendo polluelas. Volvimos a ver dos polluelas pintojas, rematadamente majas, y sin querer (pero me alegro) levanté de entre los viñedos, al casi mearle encima, mi segundo guion de codornices (y ya llovió desde el primero...), que también cuenta un poco como polluela, pues no deja de ser otro rállido de espesura... Estaba la migración bastante distinta de la del otro día, con mucho menos movimiento de pequeñas aves y bastante recambio de especies; pero esa es la gracia, que todos los días sean distintos del anterior.

 Y aunque no me taché nada nuevo n la categoría "absoluta", sí sumé varias nuevas para el país; que no es tan complicado a estas tiernas alturas, por otra parte. El guion estuvo bien como especie esquiva, pero como specie escasa la palma se la llevó esta águila real Aquila chrysaetos que vimos nada más llegar en una torreta eléctrica, pues aparentemente se cuentan con los dedos de una mano las parejas de esta especie que quedan en Israel.

 Los gorriones morunos Passer hispaniolensis no son muy raros, pero al contrario que en España, donde en invierno solo se mueven de forma errática por el centro del país, aquí son una especie bastante más migradora, y muchos (también provenientes del interior de Asia) abandonan estas tierras tras criar camino de África.

Y otro que no se había ido aún a África era este juvenil de cuco Cuculus canorus. Al contrario que sus padres (que por lo demás se vuelven antes a África, ya que otros se encargan de criarles los hijos), los cucos jóvenes suelen posarse bastante en zonas abiertas como este, en postes y cables y así. Buena ocasión y época para verlos, pues. Pero habrá que ir pensando en dejarse de tanto festivo y migrar de vuelta al curro...