lunes, 12 de agosto de 2019

"¡Hey! ¡Pst!"

... que soy un cabra loca y que mi palabra y mis resoluciones vitales no valen un pimiento, y que he vuelto a la vida pública virtual. Podéis encontrarme de nuevo aquí: https://doctortugo.blogspot.com/

lunes, 28 de enero de 2019

Al partir, un pato y una flor...

Pues... poco más. Tras revisar una y otra vez, otra vez, la carpeta de fotos de mi último viaje dentro de Sudáfrica, que lleva seis meses en el escritorio, intentando decidir por cuáles o por dónde empezar a subirlas; terminé de dar forma a un pensamiento que llevaba rumiando ya desde Navidad: no le veo mucho sentido a seguir con el blog abierto. Cualesquiera que fuesen las alegrías que me proporcionaba antes, hace tiempo que se han ido y yo las he olvidado, y el único poso remanente es la sensación de malestar aparejada a no actualizar con más regularidad. Las fuentes de que se nutría esta página se han secado:
- A las entradas "enciclopédicas", comentando noticias o hablando de tal o cual especie o lugar, no les veo sentido: sobran las webs de periódicos y de divulgación científica por Internet adelante.
- Idem para esas entradas en las que hablaba de lugares, de viajes, en primera persona: a nadie le estaba descubriendo cosas que no pudiese encontrar, mejor, en otro lado.
- Y la parte del león que tenía este blog, la de diario al que volver para recordar qué hice o qué pensé en tal o cual día... bueno, hace ya tiempo que no me sucede nada que quiera recordar en el futuro. Y mi opinión sobre la vida en general dudo mucho de que le interesase a alguien; pero en todo caso, de ser así, prefiero explicarla cara a cara.

Gracias en todo caso por la compañía, a los que sea que quedéis por ahí fuera. Como otra cosa no, pero veleta e inconsecuente con mis decisiones lo soy un rato largo, ¿quién sabe? Igual dentro de unos años, o de unos días, recojo cable y vuelvo a dar la lata por aquí. O en otras plataformas: avisaré aquí si alguna vez siento la imperiosa necesidad de abrir cuenta en Twitter o algo así... Hasta entonces, o hasta que nos veamos, que me hará de hecho más ilusión, quedad con Dios. Gracias de nuevo.


lunes, 21 de enero de 2019

"¿Quién es?" "Soy yo..."

... el título de esta entrada no continúa con un "¿Que vienes a buscar?", si no con un "¡Abre!"; no voy a hablar de Pimpinela, sino de confianza... En plena lucha entre la mala conciencia por tener el blog abandonado, y la pereza que me da hurgar en la última carpeta que me queda de fotos de Sudáfrica (pues en mi vida madrileña no ha habido nada reseñable últimamente... Eso antes no me impedía bloguear; pero esa es otra historia), se me fue la mente a pensar en lo a gusto que se vive con una actitud, de entrada, de confianza en los demás; a propósito de que acababa de ver esto en APM (el enlace debería llevar directamente a la sección del vídeo que me interesa; minuto 4:13). Está mayormente en catalán, pero se entiende bien la situación, y la idea a la que hago referencia, de confiar en los demás. Sería bastante mentira decir que "esto en Sudáfrica no pasaría", porque allá la mayor parte de la gente vivía en casas, no en pisos; pero me imagino perfectamente a mis amigos de allá viendo este vídeo y alucinando con que la gente abra las puertas de sus casas sin saber a quién... Siempre está la posibilidad de que el que se cuele en el portal sea alguien con malas ideas, pero normalmente no es así: a pesar de los medios amarillistas pretendan sacar tajada convenciéndonos de lo contrario, a grandes rasgos vivimos (aún) en una sociedad tranquila, donde uno puede fiarse de los demás; y ojalá que evolucionemos como sociedad hacia una mayor confianza, y no al contrario. Pero esto no depende de "la sociedad", sino de las decisiones individuales de cada uno, y esto es biología evolutiva también; me hizo gracia darme cuenta, mientras discurría sobre esto... aunque no son cosas que se me hayan ocurrido a mí, sino a gente mucho más lista. La evolución no funciona a nivel de especie, sino de individuo: uno no espera que a "su especie" le vaya bien, sino que quiere tener cuantas más crías mejor, caiga quien caiga. Así, explicar las conductas altruistas, o al revés, por qué no todo el mundo engaña a todo el mundo para su propio beneficio, fue tradicionalmente un quebradero de cabeza para las ideas darwinistas, hasta que la teoría de juegos aplicada a la evolución vino a dar respuesta satisfactoria a muchos de estos dilemas. No voy a extenderme en repetir lo que ya explica muy bien el último enlace, pero resumo con la idea de que las puras matemáticas consiguen explicar que una sociedad (mono- o multiespecífica) puede tolerar un número limitado de mentirosos (sean imitadores batesianos, sneakers o violadores del ascensor) antes de colapsar, y por eso las sociedades que vemos prosperar a nuestro alrededor son aquellas donde el número de aprovechados es limitado, sea entre humanos o en el resto del mundo natural. A efectos prácticos, para nosotros que podemos razonar, y aprender, el mensaje viene a ser el de "para que a todos nos vaya mejor, a tus descendientes incluidos, pórtate bien tú: no violes... y paga tus impuestos". Si no por moral, por biología...

miércoles, 16 de enero de 2019

¿La gallina, o el huevo?

Cada vez que me pongo a pensar en el dilema filosófico favorito de los rucios como yo (siempre desde un enfoque científico, claro), llego a una conclusión distinta, que se torna en dilema lingüístico: a día de hoy estoy en que la pregallina evolutiva puso un huevo, del que eclosionó la primera gallina moderna. Pero el huevo digo yo que lo nombraremos por el animal que lo puso, de modo que, si era un huevo de pregallina, lo primero fue la gallina... y no como los números de este año de EMNMM, que comienzan con un huevo en la portada; de picogordo, para más señas. Y dentro, un artículo mío de un animal moteado talmente como ese huevo...

domingo, 13 de enero de 2019

Dios, el acuariófilo

Salmo CIV, 25, 27-28
Allí está el mar, grande y dilatado, donde se agitan, en número incontable, animales grandes y pequeños.
Todos esperan de ti que les des la comida a su tiempo: se la das, y ellos la cogen; abres tu mano, y quedan saciados.

sábado, 12 de enero de 2019

Dos breves vivencias

Más por darle vida a esto que por otra cosa... si tuviese Twitter, de hecho, supongo que ese sería el canal más adecuado para estos comentarios, por la brevedad y porque pido opiniones; pero como no es el caso, pues ea:
1. Iba ayer por la calle y un mocosete de no más de tres años, señalando con el dedito un restaurante fino, dijo a su madre: "Baltasaaaar...." Ella, que le decía "¿Dónde, hijo? Si ya han quitado el belén..." no se daba cuenta (yo sí, y el interpelado también) de que lo que el crío realmente señalaba era al metre que estaba en la puerta, mulato y barbudo... Visto esto, y a tenor de la última tontería con lo de Iniesta, me preguntaba yo si en realidad la figura de Baltasar no habría hecho mucho más por la multiculturalidad que un montón de otras políticas buenistas... Baltasar era el favorito indiscutible de todos los críos, allá en mi cada vez más lejana infancia; pero cierto es que Orense de aquellas no era precisamente la sociedad racialmente más heterogénea del mundo...
2. ¿También os pasa, al mirar de noche la luz de las farolas a través de las ramillas sin hojas de los árboles de las calles, que parece que esas ramas se curvan y forman círculos alrededor del halo de luz? Es algo que, desde chico, me deja embobado mirando a lo alto en medio de la calle; hasta que alguien con prisa me gruñe para que me aparte.

lunes, 7 de enero de 2019

Qué bonitos son los perros muertos

Si no eres usuario habitual de Twitter (yo), pero no desprecias tener de vez en cuando la ocasión de disfrutar de pullitas* ingeniosas, que es para lo que sirve básicamente esa red social (also, yo), tu programa es Cachitos de Hierro y Cromo: un programa de La 2 que, a lo largo de la hora que dura, emite fragmentos de actuaciones musicales del archivo de RTVE agrupados laxamente en torno a una temática dada, y sopreimprimiendo comentarios irónicos acerca de la letra de la canción, del cantante/grupo, o de la estética del videoclip. El especial de Nochevieja de este año fue especialmente aplaudido por todos los cachíters, y tras verlo una tarde de estas a través de la web del programa** puedo decir que con justo motivo. Y de entre todas las perlas rescatadas por ese programa de los abismos del archivo musical patrio, me quedo con Qué bonito es Badalona...



* Creía yo que la palabra que define un comentario hiriente sería un derivado metafórico de la vara de aguijonear el ganado, la puya; pero se ve que no, que tienen etimologías distintas.

** Comentando esto con Álex, me miró con cara de infinita tristeza y dijo "tío...... ves La 2 por Internet..."

viernes, 4 de enero de 2019

Fui buscando fotos, y encontré...

Año nuevo, y vida nueva, como os contaba en la entrada anterior; pero hasta que no empiece el contrato, seguimos con la misma del año pasado, y como hoy tocaba salir de casa por la mañana, tiré de la lista de planes comodín que tengo en la recámara y me acerqué a ver una exposición de fotografías del S. XIX que está abierta hasta marzo en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Son de Juan (Jean) Laurent, "fotógrafo de cámara" de Isabel II que retrató a buena parte de los personajes responsables de que el XIX sea el siglo más movido del libro de Historia, y que además realizó varios reportajes sobre monumentos y obras públicas de todo el país. Había de hecho casi más fotos de viaductos que otra cosa; no era lo que esperaba encontrar, pero aún así no me disgustó. Con todo, lo dos detalles con que me quedé tenían bien poco que ver con la fotografía:
- Uno fue escuchar vencejos, lo que me hizo caer en la cuenta de las muchas ganas que tengo de que se acabe el invierno (y ¡anda que no queda para la Candelaria!). Formaban parte de la ambientación sonora de un pequeño vídeo explicativo de la exposición; me gusta que casi todas las películas y reportajes que he visto donde sale Madrid en la buena época parecen incluirlos...
- Otro fue que, viendo unas facturas allí expuestas (¿para qué? No me preguntéis, no me pareció que aportasen lo más mínimo) me quedé pasmado con lo mucho que cuidaba antes la caligrafía la gente que sabía escribir.. Es un tema con el que estaba "sensibilizado" por leer hace nada este hilo de Twitter donde, al hilo (je je) del tema desarrollado, la gente empezó a subir fotografías de papeles manuscritos que tenían por sus casas de tiempos pasados, a cada cual con una letra más primorosa. Que no es sinónimo de "fácilmente legible", pero bueno, tampoco lo es la mía, y de bonito no tiene nada...

... Cómo me lo monto, ¿eh?

miércoles, 2 de enero de 2019

Volviendo a la vida normal

Viaje tempranero de vuelta a Madrid: tras dos horas de semiinconsciencia y oscuridad de ventanas afuera, me voy a desayunar algo al vagón cafetería a la par que el tren se acerca al pantano de Ricobayo y que el sol naciente ilumina campos escarchados como un roscón, y una niebla láctea, espesísima, que serpentea desde el fondo del valle... Y mientras veo los milanos que se materializan y desaparecen de nuevo a medida que el tren avanza, pienso en que ayer, leyendo para preparar la entrada de balance listero las entradas que escribí en Israel y en días sueltos de Sudáfrica, y por mucho que abundasen las frases motivadoras para engañar(me/ros) se intuía bastante bien que el tema de las postdocs estaba próximo a explotar, por un lado o por otro. O tal vez no, ¡a saber! El caso es que vuelvo a Madrid a la vida normal (o al menos a una vida más normal que pasar el día en casa viendo vídeos de acuarios en YouTube), porque vuelvo a trabajar: en algún momento de enero (los encargados del papeleo están de vacaciones) empezaré un contrato en el Centro Nacional de Biotecnología (un centro del CSIC que está en el campus de la Autónoma); es una sustitución de ocho meses, de una baja por maternidad, de una plaza a cargo de proyecto de un laboratorio para ocuparse sobre todo de labores administrativas: coordinar análisis con otros grupos, gestionar pedidos, hacer informes de resultados... cosas así, no muy distintas de las que ya he venido haciendo "siempre" en estos años de investigación, y que por tanto espero no me cueste hacer bien. Como el contrato es a tiempo parcial, además, tendré las tardes libres para seguir pensando en qué hacer luego, preparar cursos o historias similares... o seguir viendo vídeos de peces. A ver qué gana.

martes, 1 de enero de 2019

Balance listero de 2018

¡Feliz año nuevo! Estrenamos uno más y, a lo tonto a lo tonto, ya casi llevamos dos décadas de siglo, aunque a mí lo de "S. XXI" siga sonándome a "el futuro"... Gracias por seguir pasando por aquí, a pesar de que haya batido e 2018 un nuevo récord de caída en número y calidad de las entradas. Pero ya sabéis: esto no es más que un diario que habéis encontrado en un cajón (virtual), y los diarios salen al dueño...
Igual que hay Gordos madrugadores y remolones, mis primeros pájaros del año pueden hacerse esperar más o menos: la lavandera del año pasado tardó en salir, y en cambio la gaviota patiamarilla de este me dio un susto, pues pasó pegada a la ventana nada más subir yo la persiana... bien, buen comienzo ha sido, que ya sabéis que me gustan las gaviotas. A este 2018 de viajes tricontinentales se le aplica buena parte de lo que escribía en la crónica de hace un año, pues no en vano más de la mitad del mismo siguió trascurriendo en Sudáfrica. Sin embargo, y como pudisteis comprobar en las entradas del mes que eché allá, disfruté mucho más de los pájaros y demás fauna que me taché en Israel que del buen montón de bichos nuevos que vi este año en Sudáfrica, y sabéis por qué: al ser menos, el disfrute se paladea mejor; y al ser muchas de ellas especies conocidas desde pequeño, las ganas de verlas eran mayores. Con todo, ni en África ni en Asia hice una lista mesurable, y en resumidas cuentas no sé cuántos bichos me he tachado este año... Ya que seguramente en 2019 me mueva mucho menos, espero poder dentro de un año (se chegamos alá) daros cifras concretas. Cifras que sean mayores de cero, vaya; en concreto tengo muchas ganas de ver las dos especies reproductoras en la Península que aún me faltan: el alzacola rojizo y el gorrión alpino. Y tengo ganas de hacerlo, en general, sin agobios, y disfrutando otra vez de los ratos de campo. ¡Que sean muchos, y que vosotros los veáis!

domingo, 30 de diciembre de 2018

"Un molino, la vida..."

 Es solo ahora que, al perder los grandes robles sus hojas, llega algo de luz al antiguo molino situado junto al arroyuelo que salta entre grandes bloques de granito, teñidos de verde por el paso de los siglos: Galicia. O, al menos, la que la Xunta intenta vender fuera de aquí...

 Galicia: mil aldeas de cien casas, las cien diferentes, las cien horrorosas. Aldeas de bloque de hormigón visto, uralita roñosa y cables de la luz que, como lianas, saltan una y otra vez de un lado a otro de las calles cementadas. Aldeas de perros mestizos que ladran, cobardes y desconfiados, al paso del visitante; perros que como en el resto del mundo se parecen a sus dueños.

 Galicia: fincas en medio del monte, cercadas por somieres, rodeadas por los restos chamuscados de eucaliptos y pinos, entre los que arraigan ahora con alegría las mimosas, animadas por la luz y abonadas por la ceniza.

 Galicia: ahora también, paraíso de la velutina, cuyos nidos como balones de papel destacan mucho ahora en lo alto de los árboles sin hojas. Esta Galicia mayoritaria no la promocionarán, no; ni se preocuparán de ordenarla lo mas mínimo... Pero esta Galicia, mucho más la fea que la idílica, es la que realmente entiendo como mía; aunque sea a través de la queja, sentimiento que por otra parte se nos supone connatural a los nativos...

 Pero bueno, dejemos de triturarnos con dolor por un instante, para volver de nuevo la vista a la Galicia de los anuncios de la tele... Ayer por la mañana fui con JaviP a recorrer una ruta muy prometedora, con sus molinos históricos, espesuras y regatos.

 Nos perdimos por corredoiras solitarias monte arriba del Ribeiro más vitivinícola, en tierras de Carballeda de Avia. Nos perdimos... literalmente, quiero decir: la información que habíamos encontrado por Internet, y la de los escasos carteles indicativos con que nos cruzamos, no casaba nada bien con lo que en realidad nos íbamos cruzando; y para estar de vuelta para comer como pensábamos tuvimos que desandar lo andado cuando apenas llevábamos un tercio de la misma.

 Una segunda consulta a Internet ya después en casa desveló el origen del problema: a alguien se le olvidó poner un 1 delante de los 7 Km que se supone tendría que tener el recorrido completo...

 Siete kilómetros, y aún ocho, son los que finalmente hicimos; y en honor a la verdad, buena parte de los mismos fueron por zonas la mar de bonitas. Nos quedamos con ganas de volver en otra ocasión, mejor pertrechados para acometer el sendero en su totalidad.

Pensativos ante el camino que nos queda por recorrer, y quemados, pero aún con vida, como el castaño de la imagen; una imagen que resume la mañana de ayer, y nuestro devenir vital, en general. Quejar nos quejaremos mucho, pero ¡que se prepare 2019!

sábado, 29 de diciembre de 2018

Lourizán

Sigo aprovechando las vacaciones navideñas para hacer la ronda habitual de visitas a amistades, y de reencuentro con el mar cuando me acerco a Marín a ver a Raúl. Pero como el pobre no se encontraba muy allá, en vez de salir en la barca, visitamos un sitio que, tan cercano a Marín como está, me extrañaba no haber visitado aún.

 El Pazo de Lourizán, antigua casona señorial que alcanzó su época de mayor apogeo cuando se convirtió en la residencia de verano del prócer compostelano Montero Ríos, alberga a día de hoy en sus jardines con vistas a la ría un centro de investigación forestal, donde se desarrollan variedades vegetales y se ensayan tratamientos contra plagas.

 Entre otros, cuenta con un eucaliptario: un bosque de multitud de especies de eucalipto (algunas, la verdad, bastante bellas) donde se evaluaba qué variedades se podrían adaptar mejor a nuestras tierras de improductivos robledales... éxito no les faltó en la empresa, la verdad.

 En fin. Al pazo histórico en sí no se le da uso por parte del centro de investigación, y aparentemente por dentro está en un lamentable estado de abandono. Por fuera, sin embargo, el aire descuidado le sienta muy bien a su arquitectura romántica...

 Las estatuas que jalonan las escalinatas lucen mucho mejor contra el fondo de maleza un poco demasiado crecida y de bruma espesa, como la que estamos teniendo estos días.

 Brumas densas que, aunque cuando levantan no turban el azul pastel del cielo invernal, dejan tras de sí tal cantidad de humedad que no desmerecería de una lluvia de verdad. Y en la finca abundaban los riachuelos, reguerillos de agua y fuentes; fuentes donde buscar salamandras y a las que sacar fotos buscando ideas para futuros proyectos...


jueves, 27 de diciembre de 2018

Tiempo libre

¿Cuánto tiempo pasó cubierta de andamios la fachada del Obradoiro? Ya ni me acuerdo... en todo caso, a obra acabada, uno solo ve lo bonito y no se acuerda de las quejas anteriores... en fin. Hacía ya años que, aunque parase brevemente en Santiago de camino a Pontevedra a ver a Raúl, no me detenía a pasear por la ciudad. Hoy sí, y disfruté mucho de pasear por unas calles que ya tenía medio olvidadas. Vi primero a Jaime, comí y eché un buen rato con Joaquín (bajado desde Coruña, de donde es su familia materna y donde suele estar en vacaciones), comentando sus aventuras y desventuras sudafricanas más recientes; y terminé cerrando el día con Martín, que es ya un niño más padre que la última vez que nos vimos, aunque no pasen los años por él (enlace; y curiosas reflexiones, las que me hacía yo de aquellas...). Y estando como estábamos tomando algo, surgieron en la conversación de forma natural anécdotas de la carrera. Y, por hacer "algo" más que estar sentados, nos acercamos en un momento hasta la facultad(e). No contaba yo con que estuviese abierta, en Navidad a las ocho de la tarde, pero lo estaba (y la biblioteca llena de gente estudiando, de hecho), y me dio una especie de alegría muy tonta entrar y ver, en apenas unos minutos, qué había cambiado y qué parecía seguir igual. Nos quedamos desde luego con ganas de echar un rato más largo...

Cierro con una foto de Martín en el mismo lugar en que lo conocí, el primer día de clase: al salir de la presentación de la primera (¿Citoloxía?), vi que el chaval se arrimaba a una columna con cara aburrida y deduje que, como yo, no debía de conocer a nadie. Me acerqué, y tras las presentaciones y comentarios "de ascensor"" de rigor, le hice la pregunta, la que todavía él recuerda y que repite literalmente con retintín cuando quiere fastidiarme. "Y a ti, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre?"

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Palomas al vuelo

El tiempo que me ha ido quedando libre entre entradas sobre Francia y reuniones familiares lo he dedicado en buena medida a pasear, como de costumbre. Si el año pasado tocó una Navidad tormentosa, pero de río bajo, este estamos teniendo una muy soleada (una vez despeja la niebla matutina) y templada, aunque con el río paradójicamente bastante alto y con mucha corriente. Total: los muros forrados de salamanquesas, y el Miño prácticamente vacío de porrones dentro, y de lúganos en las márgenes. La principal novedad ornitológica de este año la pone un halcón peregrino (¿o es una pareja?) al que de momento estoy viendo prácticamente a diario, ya sea posado en un edificio, ya volando sobre el espacio abierto del río, normalmente instantes antes o después de capturar una paloma. Intentar verle prepararse su menú de Navidad ya es bastante aliciente como para salir de casa, así que bienvenido sea...

martes, 25 de diciembre de 2018

Navidad de laboratorio

¡Feliz Navidad un año más, escogidos lectores! Subo una imagen del Belén de la clase de Raquel, porque me gusta que la imaginación supla la falta de otros recursos. Y porque me hicieron mucha gracia los cerditos, la verdad.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Leones republicanos (Repesca Francesa, y V)

 En la plaza de la República de Arlés, el león del escudo de la villa, esculpido con las mil florituras a las que se presta la blanda piedra caliza, se enseñoreaba sobre el dintel de la entrada del ayuntamiento. Pero no era ni mucho menos el único león de toda la plaza, y en cuanto me di cuenta, me dediqué a retratar toda la manada...

 Como buena iglesia medieval, la portada de la catedral de san Trófimo abundaba en iconografías de lo más variado. A simple vista ya se intuyen varios felinos; el más destacado el del león alado de san Marcos, en el tímpano.

 Si os fijáis arriba en las figuras de las jambas, todas son de estatuas de distintos santos, salvo una pequeña composición que retrataba el martirio de san Esteban, que está ya echando el alma por la boca mientras los demás le cascan duro con las piedras. Lo pongo porque ya pasado mañana es su fiesta, pero volvamos con los leones...

 Aquí vemos a Sansón con uno de los gatos, diciéndole al oído para engatusarlo que pronto tendrá la tripa llena de miel, aunque mal sabe él que no será por comerla... me encanta la historia de este hombre.

 Aquí parece que al profeta Daniel los leones no dejan de pedirle caricias con las patas y no le dejan ver la tele tranquilo, o eso deduzco yo de su expresión...

 Por fin, otros leones no participaban en recreaciones de escenas bíblicas, sino que simplemente hacían aquello que se les da mejor: llenar la panza. En este caso, el gesto de angustia del infortunado cristiano me pareció que estaba especialmente conseguido, a pesar del desgaste de los siglos.

 A estos otros dos leones y al ¿animal? que estaban cazando el tiempo tampoco los había tratado demasiado bien... En comparación con los primeros leones, de aspecto mucho más "tradicional", me resultó curioso ver cómo los de estas últimas dos fotos se dan un aire así como oriental, con sonrisas de rana...

Y finalizo ya con uno de los leones de bronce de la base del obelisco del centro de la plaza, a punto de recibir la visita de una paloma. Y la combinación de leones y aves me recuerda (no lo había olvidado, pero...) que tengo aún pendiente otra repesca: una de fotografías invernales tomadas hace unos pocos meses... en lado inverso del globo, claro. Uno de estos días me pongo...

sábado, 22 de diciembre de 2018

Escenas de Arlés (Repesca Francesa, IV)

Antes de dividirse recurrentemente en los mil canales de su delta, el Ródano discurre aún de una pieza, poderos, atravesando la milenaria villa de Arlés, una ciudad muy bonita en la que me gustará echar alguna vez más tiempo.

Y a pesar del desgaste causado por el mismo, buena parte de los monumentos de la ciudad permanecen aún en uno: "Las arenas", el antiguo anfiteatro romano, es hoy en día la plaza de toros...

... y el teatro, teatro sigue siendo dos mil años más tarde; los carteles de las calles anunciaban una programación de lo más variada. Me resultó curioso ver, en general, cómo la cultura provenzal españoleaba bastante: en verano, cuando fuimos, los principales espadas toreaban en las plazas de la región, y muchos nombres del flamenco nacional actuaban también en teatros y salas de fiestas de hoteles.

Y, más cerca en el tiempo, la típica Place de la République de todos los pueblos franceses; esta con la catedral románica de San Trófimo; y el ayuntamiento, el obelisco y demás elementos necesarios para que una ciudad funcione adecuadamente...

Y con este robado de mis tres compañeros de viaje en el claustro de San Trófimo cierro esta entrada tan insulsa; la siguiente tendrá más bichos y más gracia...

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Placas de Aigues-Mortes (Repesca Francesa, III)

 En un rincón de La Camarga, y rodeada por pequeños canales, nos encontramos una fortificación que, de cerca, resultó ser bastante notable:

 El baluarte de Aigues-Mortes, erigido en el S. XIII como primer puerto mediterráneo de una Francia de fronteras muy cambiantes, está hoy mucho más lejos de las aguas abiertas que entonces; pero es lo que tiene construir en un delta: que estos cambian de forma según el capricho del río que los alimenta con sus sedimentos, y lo que hoy es agua, mañana es tierra, y pasado Dios dirá...

 Intramuros, la pequeña villa fortificada no conserva apenas nada de su pasado medieval, no siendo por algunas iglesias o construcciones defensivas anejas a las murallas, y luce como una "ville fleurie" cualquiera más.

 Pero unas cuantas placas recordaban las fechas en que este pueblo pequeño, bonito, y del que me arrepiento de no haber hecho fotos que le hiciesen justicia; jugó su papel en la Historia: estaba muy engalanado porque llegamos en plena celebración de sus fiestas: el 25 de agosto, día de san Luis (IX), su fundador y general de las tropas que de allí salieron a la Séptima Cruzada 770 años atrás (y a la Octava, dos décadas después).

 Una estatua del rey/santo más guapo, con otra placa dedicatoria que, visto el ambiente en que se mueve el mundo, no sé si resistiría con vida un envite revisionista...

... y otra placa de otra capilla, que igual inflama aún más los ánimos que las anteriores. Si Internet no miente, hace en hebreo (me quedaban dos semanas escasas para volar a Israel...) referencia a las palabras de Jacob al despertar del sueño de la escalera: "verdaderamente el Señor está en este lugar, y yo no me daba cuenta"; y ahonda en latín en la misma idea, diciendo (adaptación) que "¿No te crees que Dios esté presente aquí? No es extraño, pues nuestra inteligencia no Lo conoce. Pero entra, mira, y entonces sabrás"... Pues eso, que en nada es Navidad.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Grises castellanos

¿Domingo jubiloso? ¿Dónde? Las lagunas salinas del interior manchego lucían tan mortecinas hoy que no parecían estar esperando Salvador alguno... o tal vez precisamente por eso lo necesitaban más que nunca.

 Albardines, ontinas, sisallos, acelguillas... todas esas plantas de suelos casi marinos de las que hace doce años jamás había oído hablar, estaban hoy más muertas que vivas. Y las pocas aves acuáticas que conseguimos, ateridos, ir enfocando con el telescopio, no parecían estar mucho más animadas...

 ... pero por fin mediado ya el día, y temeroso de que los gigantes de lo alto del cerro no fueran los renacidos Titanes buscando revancha, acudió Febo a echar un ojo y de paso traer algo de claridad a la tierra...

Mucha palabrería de la mala, ¿no?, para disimular que hoy no he hecho ni muchas fotos, ni buenas. Pasamos el día Marta y yo saltando de laguna en laguna, como pide la estación, y disfrutando mucho aunque no viésemos ni muchas cosas, ni nada raro, que es lo suyo.

Y en un día en que la sombra del ciprés no era alargada, sino inexistente, lo que sí había al pie del arbolillo era un montón de egagrópilas. Y como por el hilo se saca dónde está el humo, pues al mirar arriba aquí estaba este colega, vigilándonos legañoso entre las ramas. Cerrar un año de mucho campo exótico con una ruta por un territorio más que trillado, y con un búho chico, me ha parecido de lo mejor. El que viene, más.

jueves, 13 de diciembre de 2018

I+D+I

Wikipedia
 Hace un par de días, el calendario de Adviento emplumado del que os hablé algunas entradas atrás, traía en una diminuta nota al pie un enlace a una historia de esas tan increíbles que tienen que ser ciertas: la de por qué en una rotonda de Enterprise (AL) una egregia estatua de corte clásico sostiene sobre su cabeza... un gorgojo.

La historia dice así: Enterprise, como tantas otras localidades sureñas, vivía del cultivo del algodón. Pero hete aquí que, comenzando el S. XX, una plaga recién llegada de Méjico (la tierra de origen de la planta), el gorgojo del algodón, comenzó a hacer estragos en las plantaciones estadounidenses, amenazando seriamente la economía de buena parte de los estados meridionales. Pero los habitantes de Enterprise (el artículo se pregunta cuál será su gentilicio; imagino que enterpreneurs...), ni cortos ni perezosos, hicieron de la necesidad virtud, y con los limones que les dio la vida hicieron... mantequilla de cacahuete: cambiaron de cultivo, y con ello salieron del hoyo y prosperaron. Y, agradecidos, dedicaron una estatua al bichillo que había determinado el cambio de rumbo de todo el pueblo. Cosas veredes...